sábado, 24 de septiembre de 2016

No tengo derecho

No sé si es él,
tampoco se si quiero que lo sea,
tampoco se si quiero,
tan poco se. 

No se el sentido en el que vuelan
las libelulas de mi estómago cuando se acerca,
ni hacia donde camina el hormigueo
de mi cabeza cuando no está,

tampoco se si los mataré yo o lo hará él.

Tendré una necrópolis viviendo dentro,
y de algo se tendrá que alimentar.

Supongo que las ruinas no alimentan a nadie
pero dan algo de refugio a quien sabe en que esquina girar.

No se si los gusanos se comerán lo que (me) quede.

Tampoco quiero saberlo.

Mis costillas son un monton de insectos palo
que nunca han sabido qué estaban guardando,
siempre han visto un vacio,
un agujero negro que destruía
lo poco que conseguía crear.

Una vez soñé que tenia alas,
y que no las rompía,
aunque nunca fui capaz de volar,
me dedicaba a pensar demasiado
en cosas que no llevaban a ninguna parte
pero siempre me daban la mano
cuando nadie mas lo hacia.

La unica cosa que se crear se llama confusión
y soy tan avariciosa que la quiero toda para mi
y tan egoista que no quiero que la tenga nadie más.

Las ranas no saben tragar saliva con los ojos abiertos,
y a mi a parte de eso, me duele hacerlo
como tantas otras cosas que no escribo.

Nadie más lo entiende.
Nadie más me entiende.
No se lo pienso explicar a nadie.

Yo qué se.

No se si es él,
pero ojalá lo sea.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Me lo dije

Nunca tuve algo tan claro desde el principio,
como saber que te ibas a ir sin decir adios

y sin negarlo.

Cuantas veces me habré parado a pensar
en la de gente que se ha paseado por mi vida
sin llegar a sentarse en un banco
para dar de comer a las palomas.

Y mira si hay.

Hay barullos de gente mires dónde mires,
todas corriendo de un lado a otro.
Todas con una aparente prisa que no entiendo,
si yo no voy a moverme ¿por qué corren?

Alguna hablan entre sí,
otras para sí
otras porque sí

y otras sólo miran de lejos.

No soy de las que cierra las puertas,
soy de las que no cree en las visagras.

viernes, 29 de julio de 2016

¿Os acordáis cuando las cosas no se rompían?

Duraban más que el medio suspiro
que nadie me provoca.

Alguien pende de un hilo que ni siquiera es suyo,
y se va deshilachado cuando no lo mira.

Le trata de insuficiente,
le mira y se ríe,
le divierte ver como se cae.

Si no fuese yo, a lo mejor también me reiría.

El hilo sigue sin ser mío,
y puede romperse cuando quiera.

El espacio que hay entre el hilo
y lo que quiera que haya debajo
es cuando se piensa lo de 'ya no hay nada que hacer'.

Ese hilo hubiese sido más útil alrededor de mi cuello,
que de mis dedos,
pero no me lo coloqué yo,
como todo,
¿quien alarga la agonía de algo cuando de dolor se muere antes?

Siempre he jugado a ver quién acaba primero.

El hilo se sigue rompiendo,
y creo que lo que más me duele
no es pensar en la ostia
sino en que podía haber evitado estar colgando de ahi.

Lo mismo me suelto.

Lo mismo de siempre.

Lo mismo nunca es para siempre.

Me voy a soltar.

A nadie le gustan los finales cuando no son felices.

El hilo se ha roto.

¿Os acordáis cuando las cosas no se rompían?

Hoy me he roto yo.

martes, 29 de marzo de 2016

Hoy no

No tengo escrúpulos,
no me gusta ninguna parte de mi,
miento más de lo que hablo
y ni yo me hablaría.

No hay nadie capaz de impedirme nada
salvo yo,
y no me salvo.

Soy de las que reparten hasta el último salvavidas
y se queda en el avión hasta que se hunde,
quería comprobar si las puestas de sol
son más bonitas en el mar
¿Os imagináis a alguien así?
Yo tampoco soy capaz.

No puedo seguir pensando en quizás,
ojalás
y demás
gilipolleces,
que no.

Hacer eso no es avanzar,
es quedarse quieto,
mientras los demás se mueven sin tí.

El único daño que me duele es el que me hago yo sola,
y te echo la culpa a tí,
qué capulla que soy,
siempre barriendo hacia los demás
la culpa que es sólo mía.

Nadie se ha quejado,
supongo que a nadie le importa.

Supongo.

Nadie.

Importa.

Tres palabras en las que no creo
que se creen que hacen daño.

Daño.

El daño es eso que me haces cuando estás,
y me hago cuando no.
¿Os imagináis a alguien así?
Yo tampoco soy capaz.

Deberíais ver la de cosas bonitas
que hace la gente con el lodo
justo antes de salir.

No, hoy no ha sido un buen día,
pero mañana tampoco lo fue.

Él baila conmigo

'Tu eres una de esas historias
que sólo pasan en las películas

¿Te puedo llamar desconocido?

No sé cual es tu canción favorita,
la lista de películas que te hace llorar,
los libros que nunca has entendido,
las series que no vas a ver.

Tampoco todo lo que te hace sonreír sin que lo sepas,
todo lo que dejas que te haga tropezar,
ni cual es la mano que agarras cuando te levantas.

Los sueños que no le cuentas a nadie,
los que finges que no has tenido,
los que llamas pesadillas y no lo son,
los que lo son porque no los llamas.

¿Has pensado alguna vez en las cosas que te pueden faltar?

Quiero saber la cantidad de arena que has acumulado en los zapatos desde que los llevas puestos.
Y la de diamantes.

Algún día te dejaré leer lo que escribí cuando pensé alguien me quería,
mientras tanto seguiré leyéndote lo que escribo mientras me quiero.

¿Tienes idea de la cantidad de parpadeos que puedes llevar acumulados en la mirada?

No voy a mencionar los bombeos en el pecho.

Tienes los ojos con los que todos quieren tropezarse
el reojo que quiere que le mires,
el diente de león que el viento no se atreve a soplar,
y un deseo que nadie ha pedido,
pero te cumpliste,
una pulsación perdida de alguien emocionado,
el ultimo segundo de un sueño,
y el olor a miel.

Podría pasarme el resto de mi vida sin hablar contigo,
dejar de mirarte los ojos cuando pasas una foto,
o el anillo que llevas en la mano.
No meterme contigo nunca más,
obviar esas preguntas que sé que te sacan de quicio,
pero
la cuestión
es que no quiero hacerlo.

Si miras a la luna en cualquier parte del mundo
y cualquier día del año,
John dice que nunca será más grande que tu pulgar,
lo que John no sabe,
es que el trozo que le falta para que pase eso,
lo llevas entre los labios.

viernes, 18 de marzo de 2016

¿Dormimos juntos?


Me lo preguntaste en un autobus,
uno de esos que aunque fuese tarde no olía a vomitos que podrían ser nuestros,
uno de esos que yo uso mucho,
y tú no sabes usar.

Lo dijiste,
pero antes.

Antes cenaste como un transeunte en un bar cualquiera de Montera,
las calles de Madrid sabían de tu presencia,
y cualquier garito de Malasaña te veía embelesado pasar por delante
y pestañear.

Bajamos toda la calle huertas
buscando un techo y paredes
que nos guardaran del calor que teníamos
y nos diesen algo con hielo para subsistir.

Me robaste un beso.

(Te lo regalé)

La Castellana
-o cualquiera que quisiera pasear por allí-
nos vio de la mano ignorar todo lo demás
porque no nos hacía falta.

Te tenia tan cerca
que me daba igua lo lejos que pudieras estar después
y después
y después
porque justo ahí
te tenía
y yo,
ya era tuya mucho antes.

Y llegamos a la parada de aquél autobus
donde cada minuto de espera era un grado menos
y mis pies no estaban allí desde hacía un rato
y mis manos ya no podían más
y hacia frío
y aire
y más frío
y te quedaba preciosa esa sonrísa que tenias puesta.

Nos subimos y me lo dijiste
'¿Dormimos juntos?'
dejé de mirar por mi ventana
para mirar a las tuyas
y no sabia qué decir.

Tenías una cara que no he visto mas veces,
y me apretaste la mano cómo yo no lo hacía.

La indecisión viene cuando menos la necesitas.

(Y más cuando no depende de ti)

Volví a mirar por mi ventana y no volví a mirar las tuyas en el resto del viaje.

Nos bajamos de aquél autobús.

Y dormimos juntos.

lunes, 22 de febrero de 2016

No quiero volverte a ver,
no quiero volver a hablar contigo,
no quiero más 'buenos días' ni más 'buenas noches'.

No quiero tropezarme con más recuerdos
no quiero ahogarme en lo que eras
y ya no.

Mi negatividad es todo lo que queda cuando te vas,
porque todo lo que tiene que ver contigo,
me duele.

¿Cuándo se da por perdido a alguien?

¿Se puede volver a encontrar?

Me pusiste un nombre que nunca entendí porqué dejé que me lo pusieras.

Eras demasiado libre. Y esa frase es una aberración.

No quiero que aparezcas en ningún rincón de mi vida,
no volvería a pasar por todo lo bueno
para caer hasta aquí.

Hay daños irreversibles.

¿Como se habla con alguien que no te recuerda?

No quiero verte en fotos,
no quiero leerte a la vuelta de cada esquina,
no quiero saber qué piensas,
ni seguir preguntándome qué haces,
porque tengo más que presente
que no es conmigo.

He empezado a quemar margaritas
porque no iba a creerlas si me hubiesen dicho que sí.

No quiero acordarme de tu cumpleaños,
de las fechas importantes que tienes,
de tus gustos,
de cómo eras conmigo y como dejaste de ser.

No quiero saber el momento exacto en el que desapareciste.

Se el momento,
se el motivo,
y me sigue pareciendo ruin.

Menos mal que nunca te creí del todo,
pero el mal me sigue quedando grande.

¿Como se le dice a alguien que te estás rompiendo?

No quiero que lo vuelvas a hacer,
ni tú ni nadie
aunque estoy segura de que no podrías,
al menos no más de lo que estoy ahora.

Hay un momento en el los cristales es imposible que se sigan partiendo, pero siempre puedes seguir pisándolos.

Supongo que hay cosas que no tienen arreglo,
tienen heridas,
y algunas no se ven,
pero duelen más que cualquier pisotón.

¿Porque ibas a ser diferente?

Todos se van,
porque ninguno encuentra motivos para quedarse.

No.

No, ya no te quiero.

Pero sí, un día lo hice.

martes, 2 de febrero de 2016

Rota

Mi parte favorita de mi
es la que no le gusta a nadie.

He escrito sobre tantas personas,
por esas personas,
que casi me olvido
de que la que siempre ha escrito he sido yo.

Me han roto tan deprisa
y tan pequeño
que ni yo se como llego a verme.

Pero aquí estoy.

Y sé
que llegará un día
en que el viento sea tan fuerte
y dure tanto
que no me dejará devantarme,
y me dará igual,
y me convenceré de que estar tumbada en el suelo será mejor que caminar de su mano.

Y podría ser hoy.

Y a lo mejor me levanto
pero dará igual,
la piedra que ayer veía de lejos y no me preocupaba,
me acaba de tirar al suelo,
y mira que era pequeña la hija de puta.
Ahora está ahí,
detras mía poniendome esa sonrisa de 'te lo dije'
que yo pensaba que 'esta vez no'.

Pero si.

Vivir equivocandome
no es lo mismo
que intentar engañarme todos los días.

A lo mejor el error está  en que me engaño demasiado bien.

Anda que no conocerme a estas alturas.

Me miro al espejo y no me encuentro,
no se si porque no me busco lo suficiente
o porque no me quiero encontrar,
se me dan mejor los extraños que las personas que ya me han dicho cuantas veces al día tropiezan,
si no lo se,
puedo tropezar con ellos y levantarnos a la vez,
si lo se,
me suelo tropezar sola porque los demás esquivan la piedra.

Sigo en el suelo, por cierto.

No se está tan mal aquí abajo,
nadie mira si no grito
y soy dada a estar afonica
el tiempo restante del que me paso gritando.

No voy a levantarme,
y si lo hiciera
no necesitaria la mano de nadie.

Pero si alguien me trae una manta,
se lo agradecería,
por que el viento
sigue siendo más fuerte que yo.

miércoles, 13 de enero de 2016

Ausencias


La pregunta que más me hacen

es que por qué llevo una uña sin pintar,

que si se me ha roto

que si se me ha caído.



Las cosas que faltan por dentro no se notan por fuera.

Y a veces ni eso.



Llevo una uña sin pintar

porque me faltan cosas,

personas,

y me gusta recordármelo,

porque cada vez que intento mirar dentro

me ahogo.



Mi uña sin pintar,

es un abrazo por la mañana

y un beso por la noche

desde que tengo uso de razón,

un 'cuidado'

un 'así te vas a hacer daño'

y un 'deja que te ayude'

desde que puedo recordar,

es una comida casera,

una tarde de pelis desde el suelo,

un 'te ayudo con los deberes'

desde hace dieciocho años,

desde hace dos.



Mi uña sin pintar

son unos buenos días y unas buenas noches

con fecha de caducidad,

un 'eres alguien'

que nadie me dijo,

una puesta de sol a 600 kilómetros de la mía,

explicaciones,

cables,

ausencias.



Mi uña sin pintar

es una cama a 1200 kilómetros de la mía,

unas baldosas que tengo que pisar

de una sola mano,

una respiración a un milímetro de la mía,

una canción de Sabina,

un libro de poesía,

un cuadro sin terminar,

un.



Mi uña sin pintar

son mis abuelos,

mi madre y mi hermana,

cuando estoy sola en casa.



Mi uña sin pintar soy yo,

cuando no estoy conmigo.



Mi uña sin pintar

hoy es una mano entera.


viernes, 1 de enero de 2016

Más miedo

Me dijiste que sólo te escribiera si tenía algo que decirte.

Bien.

Tengo algo que decirte.

Lo que no tengo tan claro es que tu vayas a quierer leerlo.

No sé si has leido Peter pan alguna vez o no, pero en el libro, el capital garfio estaba constantemente dando su discurso de despedida, creía firmemente que no terminaria el día vivo y no quería irse sin despedirse de su tripulación.

A mi me pasa algo parecido pero a menor escala, hay personas que me da igual que desaparezcan o que aparezcan, no significan nada para mí o han cambiado tanto mientras las conocia que si me despiese de ellas lo haria de una persona muy diferente a la que conocí, o directamente no me merecería la pena despedirme, ellos tampoco lo han hecho.

Ultimamente he tenido que escribir muchas cartas de las que no estaba -estoy- segura, pero me agarre de la mano y salté conmigo hacia el vacío; no volé, pero tampoco sé cómo sigo viva, supongo que no llegué a caer -del todo-.

Creo en la suerte desde entonces.

Sé que no te pareces en tantas cosas como me gustaría a mí y ni puedo, ni quiero cambiarlo, pero te imagino dentro de algún tiempo -cuando pase lo que todo el mundo está empeñado en que no va a pasar- leyendo esto y sonriendo, y no se porqué.

Y me gusta.

Estoy intentando decirte, a mi enrevesada manera, -ya sabes- lo importante que eres para mi, que sí, que solo hablamos de tonterías, pero hablamos de tantas que creo que nadie ha sabido nunca tanto de mi y tienes ese trofeo sin querer, porque te lo di sin darme cuenta.

Aparece, o ya había y yo soy consciente de ello desde hace poco, gente maravillosa en tu vida, tú no te juntas con cualquiera, - a mi excepción- que me hace ver lo irreal de que seas importante para mí. Me he dado cuenta de que ninguno creemos en la distancia y aún no se como hemos durado tanto, en algún momento tenia que interponerse, y bueno, 'hola kilómetros'.

Te has ido muy para alante y no te pido que vuelvas -eso seria retroceder- y ya has subido mucha cuesta como para que hagas eso, pero no dejes de saludar con la mano -aunque no mires- yo ire siempre detrás y siempre te veré cuando lo hagas.

Espero que no haya curvas.

martes, 24 de noviembre de 2015

Garabatos sin acabar


Estoy segura de todas y cada una de mis inseguridades.

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Mi vida es bastante parecida a un puzle sin acabar
esta llena de huecos,
es un puzle en el que dejo agujeros.

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Y me rompo
como las olas
pero tú nunca fuiste hola
fuiste adiós.

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Me has hecho odiar París,
porque él te tiene y yo no;
estoy convencida
de que todas las escaleras que tiene
están en tus costillas,
y perdóname por querer subir(te) despacio.

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Soy tan dependiente de ti
que me da igual que hacer
o que no,
con tal de que nunca
te vayas de mi lado.

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Te hablé del amor y de amor
y sólo necesité una noche
hoy me queda el té y el café
y los dos sin azúcar
y con toda la amargura que me queda
grito que vuelvas.

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Menuda mierdas fui
para que funcionasen
un par de puntos suspensivos.
Y no un par,
suspendidos en el mismo punto.

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La luna es un banco de metáforas inacabadas.

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Las olas son suicidas, como yo,
se rompen una y otra vez, como yo.
Y ya hace mucho que perdieron el miedo
como yo.

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Solo llegas a ver donde hay luz.
Si no ha luz, no hay nada.

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Soy la antítesis del mar
(como dice Marta)

él está lleno y yo completamente vacía.

Por lo menos tengo algo que ver con las olas,
ellas se rompen y se arreglan solas
y yo estoy rota y me las arreglo sola.

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No necesito nada que no tenga,
pero tengo cosas que no necesito.

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No lo veis ¿verdad?

Lleva la magia entre los dedos
y las manos llenas de arañazos,

de todos lo que han intentado quitársela.

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Nos quejamos gritándole a una pared
mientras pensamos
que ella está más interesada que nadie en lo que decimos,
y lo peor
es qué
es así.

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Cada vez miramos menos por los demás
y a los demás,
y sólo nos preocupamos
por lo que nos pasa por debajo del ombligo,
como si fuésemos,
a intentar,
cambiar algo de lo que no nos gusta.

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Cada vez pestañeamos menos
porque nos pesan más las pestañas,
y nos da igual,
porque no son las nuestras.

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De las que tira la piedra una vez
muy lejos,
y no vuelve a pensar en ella
hasta que se tropieza con otra.

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Supongo,
es mi palabra favorita.

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Yo nunca he sido de las que superponen sus ideas
por encima de las ideas de los demás,
yo soy de las que ponen sus ideas
y piensan que son súper.

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Hoy vengo a hablar de mí,
porque me he dado cuenta
de que soy lo más importante que tengo
y supongo
(para rabiar)
que no tengo a nadie más.

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Creo que deliro demasiado,
acabo de abrir el documento
y ya he llenado media hoja,
vertical,
pero media,
y lo peor
(o lo mejor)
es que no me ha costado nada,
y lo peor aun
(o lo todavía mejor)
es que voy por el camino
de llenar otra así a lo tonto.

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Supongo que empezar las frase con 'supongo'
está justificado.

Nunca podré dar verdades certeras,
porque tengo la certeza
de que no van a ser verdad.

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Hablo de las cosas
como si un ciego
intentase describir los colores de un atardecer,
que nunca ha visto.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Siempre



Siempre que paso por el callejón en el que está tu portal me quedo mirándolo. O camino más despacio cuando llego al patio que hay delante de la casa de tu abuela. Son cosas que por mucho tiempo que pase nunca seré capaz de dejar de hacer.

Supongo que hay cosas que el tiempo no es capaz de borrar.

Al menos de mi.

Seguiré comprando chicles de hierbabuena porque sé que es la única variedad de menta que te gusta y compraré también una bolsa de patatas para que te las comas antes. No te llevaba a sitios en los que había carne porque sabía que desde hace algún tiempo no la comías, y nos pasábamos las tardes en tiendas de gominolas y heladerías porque te daban igual las calorías.

No hacía chistes con nada que tenga que ver con tu vida, porque sabía que odiabas que bromeara con eso. Me costaba mucho hacerte sonreír para que luego dejases de hacerlo de golpe como culpándote por haberlo hecho. A veces te reías; sin más.

Tampoco te gustaba que llevase razón y te sentías mejor cuando no te lo recordaba. No te gustaba que te diese mi opinión obre nada porque sabías que no era el mismo que el tuyo. Nunca estábamos de acuerdo en nada, pero nos encantaba discutir siempre.

Odiabas ver películas conmigo porque las narraba todas y hablaba mucho mientras lo hacía. Mi película favorita era lo contrario que la tuya.

No te gustaba mi forma de ser, decías que me infravaloraba, mientras decías que tú mismo no servías para nada. Mantenía conversaciones contigo mientras dormías, en las que me decías cosas que luego eras incapaz de recordar. Nos pasábamos las noches despiertas hablando de cosas que obviábamos por la mañana.

Hacíamos tantas cosas, que no se cómo habéis podido olvidarlas todas.

Aunque yo sigo mirando tu portal cuando paso y sigo andando más despacio delante del patio de tu abuela.

domingo, 18 de octubre de 2015

Supongo


Me he dado cuenta hoy de que casi te leo y te escribo a diario, y aún no estoy segura de que eso sea completamente bueno, sólo sé que cuando lo hago me siento más cerca de ti. Probablemente tu esto no lo sepas nunca, tampoco tengo la necesidad de hacértelo saber, me vale con saberlo yo. Realmente no espero nada, pero escribir es la única vía de escape en la que no pasas el peaje del 'voy a intentar ayudarte' y así, duele menos. El hecho de que haya un número infinito de kilómetros entre los dos es lo que lo hace realmente difícil, si estuvieses aquí, cogerte de la mano no sería una ilusión etérea y podía sentirte y preguntarte por lo que sientes.

No sé, supongo que las barreras que tenemos nos las ponemos nosotros, aunque a veces nos las ponemos con los ojos cerrados y no pensamos en lo que puede pasar cuando los queremos abrir. Supongo que si pensásemos un poco más en lo que hacemos con los ojos cerrados luego no sería tan doloroso abrirlos y ver que hemos sido nosotros mismos los que nos hemos atado. Supongo que las metáforas no ayudan a no ser que las desates tu, como los cordones de mis botas o los nudos de tus corbatas, que aunque no lleve, yo también sé tener nudos, y sé todo lo que son capaces de ahogar si se lo proponen y sé que a veces no hay que tirar de uno de los cordones para desatarlos, porque te ahogas más. Supongo a las sonrisas fingidas no deberíamos de llamarlas así, porque no son lo mismo que las de verdad. Que llevar el pelo alborotado de cualquier manera podría ponerse de moda, porque te queda mejor que cualquier cosa que te pongas, que las colonias están sobrevaloradas a no ser que hagan una de ti y que tus ojos no los tiene cualquiera.

Supongo que las cosas tienen otro color cuando estás tú, o simplemente sea yo que las miro de otra manera, que las canciones tienen sentido porque tú se lo das o que las pinceladas en los cuadros iban para el otro sentido cuando te ibas. Supongo que todo lo que escribo está solo en mi cabeza, pero eso ya significa que has estado ahí, y que sea por lo que sea no te has ido todavía. Supongo que es difícil hablar de ti cuando saben de quien hablo, pero no me cuesta cuando me miran con admiración hablar de alguien a quien quiero. Supongo que te quiero.

La verdad es que me cuesta decirlo, mi cabeza empieza a echar humo hacia dentro y me ahogo sola, supongo que porque no es una expresión que use todos los días y a todas horas, y sea como esa ropa que te pones para bodas y comuniones y te sientes incomoda con ella cuando te toca ponértela, pero luego también te la pones los días de después porque ya te has acostumbrado.

Pero es que yo no quiero acostumbrarme a ti, ni a quererte, ni a las barreras que tenemos, ni a las metáforas de los cordones de mis botas o las de los nudos de tus corbatas, me niego a que las cosas tengan otro color sólo cuanto tú estés, que los cuadros cambien el sentido de las pinceladas sólo por tu culpa o que las canciones hablen en mi idioma por que estés cerca y todo eso se convierta en mi rutina.

No quiero rutinas a tu lado, no quiero acostumbrarme a nada. Ojalá despertarme y no depender de ti pero sentir algo parecido a la necesitad de que estés al otro lado de la cama (en tu lado de mi cama, o yo en mi lado de la tuya) aunque supongo que siempre podremos declararnos la guerra, buscando alguna que otra reconciliación.


sábado, 3 de octubre de 2015

Miedo

Hoy vengo a hablaros de él.

Vengo a contaros lo que es levantarse cada mañana con un 'Hola' y que todos días me suene diferente.

Lo que es hablar 24 horas al día 365 días al año con alguien y que no se acabe nunca el tema de conversación, que los enfados son por tonterías y las tonterías nos hacen reir.

Vengo a deciros que me da igual vivir a 6 horas de él, que seamos unos vagos y no nos hayamos visto aún; porque hablar con él, o mejor dicho, escribirle, me hace feliz.

La sonrisa con la que me duermo cada día despues de sus 'Buenas noches' y la sonrisa de después al saber que lo primero que va a ver él son mis 'Dulces sueños'.

Y que me da igual no saber de lo que habla casi nunca, que juegue y haga cosas que no entiendo, que me tenga que explicar cada cosa que dice, que me corrija en cada cosa que digo, y aún así, que no se queje nunca.

El hecho de que lea cada tontería que suelto, que escuche cada nota de voz afonica de 4 minutos sin decir nada, que atienda cada sueño raro que le cuento cada mañana y que no se canse.

Y tengo miedo.

Miedo de que un día de se cuenta de lo pesada que soy y me deje de hablar.

Miedo de que se aburra.

Miedo de que crezca y las cosas cambien.

Miedo de que se olvide de mi.

Al fin y al cabo miedo a cosas normales.

Pero miedo.

Se fueron

Llevo ya un buen rato debajo de mi edredón, esperando a ver si se me calientan los pies solos, ahora que no estan los tuyos
para hacerles compañía.

Parece que no,
y aparte de irte tú,
también se fueron mas cosas contigo.

Se fueron los besos por la mañana,
nada más despertarme,
o nada mas despertarte tu.

Se fueron esas peleas de cosquillas
en el sofa
mientras ignorabamos esa peli
que habíamos tardado media hora en elegir.

Se han ido las noches largas
en las que hacíamos de todo menos dormir,
y las mañanas eternas en la cama sin saber, abrazados,
cómo parar más el tiempo.

Te llevaste esos jerseys tuyos
que me encantaba ponerme
porque siempre olían a tí,
y esa es la droga que más me gusta esnifar.

Ya no estan esas mil y una caricias
que me regalabas cada día
sólo para recordarte que era tuya,
y de nadie más.

Me has dejado sola,
más sola que cuando todo empezó,
y eso duele.

Hay un trozo de mi

(si, un trozo,
ya no soy partes de nadie,
me he quedado en trozos de mi misma)

que aun espera que vuelvas,
que todo haya sido un mal sueño
o una buena pesadilla,
aunque el resto de trozos le grita que lo olvide,
que eso nunca va a pasar.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Y ahora qué?

Mi padre me hizo llorar de muchas maneras, normalmente siempre buenas, pero hay una frase que me dijo, con la que lloré más que otras veces:

'Sandra no siempre será tu mejor amiga, no siempre estará ahí, pasará el tiempo y os iréis distanciando, como todo ¿Y entonces qué?'

¿Y ahora qué?

sábado, 29 de agosto de 2015

Ella

Vosotros no la conocéis, pero ella es Irene.

Ella es una de esas personas que están sin que las llames,
y que no se van aunque las eches,
porque ven que las necesitas,
y no esperan que lo digas
porque lo saben todo.

Es de las que se guardan las pesadillas en las pestañas
para que no se le olviden,
y poder pelearse con ellas por la mañana.

De las que tiene las heridas por dentro
y no cicatrizan por falta de caricias por fuera.

Siempre ha coleccionado monstruos en vez de cromos
y por eso está hecha de acero
y puede con todo.

Es una Irene que se mira al espejo 5 veces/minuto,
que sonríe a 200 km/risa
y que se tropieza sola por la calle
porque siempre hay alguien al lado que se ríe con ella.

Y yo la quiero más que a ninguna otra Irene,
porque mi Irene,
tiene las lagrimas más bonitas que he visto.



sábado, 22 de agosto de 2015

No te vayas

Si me tengo que despedir,
empezaré por los abrazos incontables
(por cantidad y duración)
que tendré que guardar en cajas
hasta que vengas a por ellos y te los de
uno a uno.

Seguiré por las noches
en la misma cerveza y misma pista de baile
que terminaban en la misma habitación,
horas después,
rememorandolo todo para que no se olvide.

No podría olvidar las tardes
y tardes
y tardes
que se quedarán vacías
porque ya no estarás en ellas,
pero me hablarán de ti
y de lo que te echan de menos
pero nunca tanto como yo.

Debería mencionar las llamadas de telefono
esas que espero que no olvides
(que no me olvides),
esas que han durado tanto
que ni soy capaz de contar,
y que haya mil millones más
y me reten a contarlas.

Tendría que hablar también de risas
y sonrisas
de confesiones y lágrimas,
de dramas, de traumas
de enfados, de fruncidos
de ceño
y de esos vestidos que te quedan tan bien.

Me despediré de los viajes andando,
y en metro y en tren,
en avión, en coche
y en todos los viajes que los libros nos han dado.

Me despido contigo
pero de tí,
no se como despedirme.

Si me tengo que despedir
creo que te diré: 'en un rato hablamos'.

Porque nunca seré capaz de decir(te) 'adios'.

sábado, 15 de agosto de 2015

365

No le volveré a ver conducir.
No volveremos a discutir a la hora de comer,
ni a ninguna hora.
No habrá más abrazos asfixiantes.
No habrá más besos de buenas noches,
ni bollos de buenos días.
No volverás a arreglarme el ordenador,
y no seré capaz de no volver a romperlo.
No volveré a enseñarte nunca mis notas,
no podrás volver a regañarme por ellas.
No volveré a verte reir.
No volverás a afeitarte.
No tendré más ropa tuya que ponerme.
No habrá más juegos de mesa los domingos después de comer.
No podrás estar orgulloso de mi nunca.
No verás mi boda.
No volverás a llorar.
No volverás a cocinar.
No volverás a contar chistes,
ni volveré a verte bailar,
ni volveré a oírte cantar.
Ni volverás a salir en una foto.


No volverás.



sábado, 8 de agosto de 2015

Ojalá

Ojala poder volverte a conocer,
poder volver a preguntarte el nombre
y que me digas uno que te guste
y no uno que te regalaron hace mucho
y aborreces desde entonces,
que me sonrías cuando lo digo a voces
y que cierres los ojos cuando me oigas susurrarlo.

Ojalá no vivieses tan lejos,
pero no toda la culpa es que los kilometros,
yo la comparto con ellos.

Ojalá nos hubiesemos conocido sin estar rotos,
nos habríamos sonreido de manera diferente,
y llovería por fuera,
en vez de solo dentro,
a lo mejor si nos hubiesemos conocido así
seguíamos siendo 'nosotros' y no solo tu y yo.

A lo mejor.

Ojala me hubieses visto llorar antes que sonreir,
enamora más una lagrima sincera,
que cualquier sonrisa que salga en una foto,
y salgo en pocas.

Ojala no me pesasen tanto las estrellas que tengo en el cielo,
y no te hicieran verme como una extraterrestre,
no tuve nunca envida de los demás,
sólo en ese pequeño detalle,
no me gusta que me traten diferente
sólo porque me falten trozos,
y además se vean.

Ojalá tus cartas no dejasen de llegar nunca
y dejase de haber indirectas sin dirección,
que aún no se donde aterrizan.

Ojalá volver para atrás,
por el miedo de seguir hacia delante,
y pasarme la vida viviendo en aquella noche
en aquel tú,
y no tener que preocuparme por lo que pueda
llegar a pasar mañana.

Ojalá dejar de fantasear sobre imposibles,
y asumir que hay más gente en tu vida
y que esa vida,
solo es un cuento sin dibujos para mí.

Ojalá te gustase más yo,
y menos 'ella'.

viernes, 5 de junio de 2015

Las niñas de hoy en día


Hoy en día 'las niñas ya no quieren ser princesas' como decía Sabina, pero sí que quieren coronas.

Se pasan la vida buscando príncipes que tengan poco de azul y follen bien, para pasar juntos dos parasiempres seguidos que solo duren un suspiro y medio.

No les importa pasar cada noche en una cama, ni compartir la suya con más de un desconocido que dejan de serlo al tercer beso.

Abusan del maquillaje buscando que los demás no encuentren lo que hay debajo, porque siempre han pensado que lo importante era ser una cara bonita, y ninguna se molestó en maquillarse también el corazón.

Tienen la extraña manía de pensar que cuanto más larga sea una simple lista de nombres, más largas se harán sus piernas, pero no es así.

A veces les da por ir con esas faldas tan cortas que no tapan del frío, ni de los extraños, y ambos se acaban colando por debajo haciendo cosquillas.

Las he visto beber tanto para olvidar que cada día se me han presentado con un nombre diferente, porque es lo único que eran capaces de dejar olvidado.

Van por la calle lanzando miradas desesperadas y posesivas a todo aquel que se dejase mirar, y al que no también, no nos engañemos, a ellas les vale cualquiera que tenga algo a lo que pestañear.

Y yo hoy en día me pregunto si todo esto es necesario, si no es mejor buscar a alguien que mida los parasiempres con un calendario y no con un segundero, alguien que te levante cuando tropieces, que no pase de largo sin saber, ni si quiera tu nombre.

domingo, 31 de mayo de 2015

Vivo con miedo a tender demasiado


Porque tiendo toda la ropa por el lado de la izquierda, le pongo una pinza de más aunque no sea necesaria, y alguna que otra vuela hasta el suelo por falta de sostenibilidad en la ventana.

Cuando tiendo en verano paso calor y cuando tiendo en invierno no puedo con el frío, y si llueve, me mojo.

Pero también tiendo a pensar que todos los efectos mariposa que guardan mis pestañas son solo culpa tuya.

Que tu sonrisa es lo único que puede llegar a brillar más que cualquier cosa, si te lo propones; y que el marrón del otoño no tienen nada que hacer al lado de tu iris.

Tiendo a creer que los momentos que colecciono contigo nunca tendrán arrugas ni se harán viejos, no les vamos a dejar.
Llevo siempre uno pequeño en la cartera, por si no me apetece sonreír y bueno, después de verlo es imposible olvidar como se hace.

Tiendo a tener siempre cerca papel y lápiz para escribirte, o para no olvidar la silueta que me enseñaste una vez y que aún recuerdo de memoria.

Tiendo a echarle siete maldiciones y tres males de ojo a todas las que te miran como una propiedad y no como el vaivén de caderas más bonito de toda la calle, pero da igual, a ti te encanta que te miren así.

Tiendo a pedir deseos imposibles con pestañas invisibles que me invento, porque hace ya mucho se me cayeron todas y me supieron a poco; así que voy buscando pestañas ajenas o dientes de león fuera de bocas que no saben soplar, para dejarlos volar mientras te pienso.

Tiendo, y a veces, me sale toda la ropa descolorida y se me cae antes de ponerle la pinza que la salva del abismo.

Os lo dije, tiendo demasiado.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Un día cualquiera

Me gustaría despertarme una mañana,

y no pensar en ti.


Salir de la cama,
ir al baño,
mirarme en el espejo,
y no mirar hacia tu cepillo de dientes.


Vestirme sin miedo a olerte en mi ropa.


Hacerme el desayuno sin recordar,
la manera en la que me enseñaste,
a preparar café.


Salir por la puerta de mi casa
sin acordarme de tu manía
de dar dos vueltas a la llave al cerrar,
después de haber salido.


No sé,
posiblemente tu no tengas todos esos problemas
con los que me peleo yo por las mañana,
a veces simplemente dejo que ganen la batalla.
 

Y me levanto por la mañana
sonriendo por pensar en ti.


Voy al baño y admiro
tu cepillo de dientes al lado del mío.


Cuando me visto respiro muy hondo,
te respiro muy hondo.
 
En la cocina escucho a la cafetera
hablarme de ti.

Pero cuando salgo de casa,
es a mí a la que doy dos vueltas de llave
para que te cierres,
después de haberte ido.


 

lunes, 18 de mayo de 2015

Eres un extraño,


a ver, dicho así, no suena muy bien,
pero eres un extraño con la sonrisa bonita.

Eres un extraño de esos que quieres conocer
que te hacen sonreír con un par de tonterías,
y con el que no hablas de cosas importantes.

Eres un extraño de los que escuchan,
y de esos que están en peligro de extinción,
de los que buscan solo lo que saben que van a encontrar,
y de los que se encuentran con lo que no quieren,
de los que hacen las cosas sin querer,
o sin querer evitarlo.

Eres un extraño con el que es imposible enfadarse,
al final siempre acabo entre risas,
eres tiquismiquis, muy perfeccionista y quisquilloso
¿y quién soy yo para cambiarlo?

Eres un extraño que se enamoró,
ex-enamorado,
o eso me contaste.

Eres un extraño que no sabe mentir,
y aún no se si eso es un defecto o una virtud;
supongo que a nadie le gusta que le mientan.

Eres un extraño inteligente,
que se vale por sí mismo;
un extraño al que le gusta sonreír,
y que le sonrían.
Eres un extraño que está lejos;
pero una pantalla me acerca un poco a ti,
un poco.

Eres un extraño de los que no dan miedo,
pero a veces asustan,
aunque sea sin querer;
de los que no entienden las indirectas,
como yo,
y de los que no las necesitan.

Eres un extraño de que se muchas cosas
un extraño al que conozco desde hace tiempo,
un extraño al que aburro
pero nunca va a aburrirme a mí,
un extraño, que pensándolo bien;

no es tan extraño.

Vamos a dolernos ¿vale?

Tú me das un abrazo, y yo te doy un beso;
yo escribo, y tu lees;
tu vives, y yo te sueño;
yo veo dibujos, y tú ves películas;
tú te vas a soñar, y yo voy en un rato;
yo lloro y tu sonríes,
y luego cambiamos.

Tú te emborrachas y yo bebo;
yo pienso en el 2 y tú en cualquier otro número;
tu escribes en prosa, y yo te escribo un verso;
yo te echo el nesquik, y tú me acercas el café;
tu vas en blanco y negro, y yo voy de colores;
yo escucho música y tu bailas;
y al final:

Tú te vas a Roma y yo te espero en Madrid.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Vértigo



Dicen que lo más lento son los comienzos
pero tu yo empezamos tan rápido
que me entra vértigo sólo de pensarlo.

Fuimos el típico 'aquí y ahora'
que se quedó en un 'allí y entonces'
y nunca supimos lo que pasó después.

Nos daba tanto miedo avanzar
que desde entonces
vivimos con el freno de mano en el corazón
porque nuestras manos aún se están buscando a ciegas;
el día que se toquen no se lo van a creer
y supongo que tampoco van a acordarse.

Se presentarán de nuevo con un apretón contra ti,
como si no hubiese pasado nada,
y les sobrará tiempo para acostumbrarse.

Me dijiste que no me fuera
pero yo nunca conté con que el que se iría serías tú,
y desde entonces nos olvidamos y recordamos,
a la misma velocidad que la primera vez,

y aún sigo teniendo vértigo.

Todo lo que guardo de ti



Cojí una maleta y me puse a meter todas las cosas
que siempre quise devolverte.
No sé si te van a hacer más mal
del que me han hecho a mí,
supongo que no lo sabré nunca.

La abrí y empecé a guardarte;
la chaqueta aquella que me dejaste cuando hacía frío,
y en vez de dejarme tus abrazos acabé con ella,
el pañuelo que siempre llevabas atado a la muñeca
el mismo que terminó atando las mías,
el sombrero que no te quitabas ni para dormir
ni cuando te lo quería quitar yo,
y la camisa de aquella noche
que mi memoria se ha encargado de guardar.

Encontré un bolsillo en un lateral y empecé a meter tus encantos
uno a uno procurando que no se aplastaran,
en el otro guardé tus caricias, y casi no caben todas.

Tu risa la puse en el llavero de la cremallera,
para escucharla al abrir y cerrar la maleta,
el exterior estaba decorado por tu sonrisa
y el color de tus ojos pintaban el interior,
cómo olvidarme de ellos.

En el trasfondo guardé las cosas que podía arrugarse;
metí aquellos abrazos que me hacían encoger de lo fuertes que eran
intenté colocar de aquella manera los besos que no me diste,
y los que no te di, esos caben en cualquier lado,
guardé tu manera de ver la vida, o la que me contaste,
doblé tus anhelos y tus ilusiones y con ellas cerré la maleta.

Tuve que hacer fuerza con la cabeza para cerrarla,
el corazón no quiso ayudarme mucho
y ahora que la veo no sé si hice bien en cerrarla tan pronto
puede que un día de éstos quiera volver a escuchar tu risa

y se abra de par en par.

martes, 12 de mayo de 2015

Una foto en blanco

El otro día me preguntaron por tu historia,
no tuve más remedio que contarla,
pero sin ti,
porque ya no estás.

Me acompaña un punteo de guitarra
y cada cuerda pellizcada
me hace acortarme de ti y tus dedos
cuando lo unico que quiero es que te vayas,
aunque haya contado que no estés.

La verdad es que por mucho que pregunten
nunca digo nada,
no se si para guardarte para mi
o porque te guardé bajo llave
para no entontrarte ni siquiera yo.

Te puse un candado en la boca
y yo me puse uno en el corazón
y así estamos
tu sin decir nada y yo sin querer,
por si a alguno de los dos
se nos ocurría meter la pata.

Intenté borrarte tantas veces
que he desgastado más de 100 folios
solo con gomas de borrar,
ilusa de mi que pensé que eras solo lápiz
cuando tenías la tinta
más permanente de todas
y ni siquiera haciendote una bola
y tirandote te ibas.

Hice más tachones de las veces
que escribí tu nombre,
pero no sirvió de nada
seguías ahí, entre líneas,
los demás solo veían garabatos
encima de palabras
que no se llegaban a leer,
y solo te leía yo.

Desde entonces
me paso la vida mirando fotos,
de esas que aborrecías
pero luego pegabas en tu cuarto
para no olvidar nada,
yo las tuve pegadas también,
pero entonces el tiempo pasó
y tu también,
y calleron por su propio peso
y desde entonces voy recogiendo
fotos del suelo para
que nadie se haga daño con ellas
ni siquiera yo.

Las metí todas en un albun
y aún estoy preguntandome
por qué lo hice,
y entre sonrisa y sonrisa
me acuerdo de ti
aunque no quiera, y no se
supongo que pensandolo bien
y después de todo
no eres el error que te considero,
aunque tu sonrisa habría quedado mejor
en una foto en blanco.

sábado, 9 de mayo de 2015

Las cosas que me separaron de ti.


Lo primero en la lista,
y hablando de separar;
debería mencionar esos ¿que?
¿600? ¿700 kilometros?
que desde que te conocí
siguen en medio de los dos.

El hecho de que fumas,
y yo no quiero ceniceros en casa
o que bebes
y no tengo ningun minibar.

Escucharte hablar de cosas
y que mientras estabas hablando
lo unico que escuchaba
eran aberraciones contra todo en lo yo creía.

Siempre fuiste libre
nadie te decia lo que hacer y lo que no,
hiciste cosas que intentaste explicarme,
pero yo tenia la mente pequeña
(y el corazon)
y nunca entendí nada.

Paso todo tan rápido
y tan fugaz
que hiciste daño concentrado
y no te volviste para mirar
el destrozo en el me habías convertido.

Fuimos nada y todo
en media milesima de segundo,
que aun recuerdo como eterna
pero sigo sin saber como empezó.

Supongo que las cosas que nos separan
son solo culpa nuestra
por dejarlas estar en medio.

O tal vez no
y alguien las puso ahí
para que estemos separados.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Te fuiste

Aun no se que hicimos mal, o que no hicimos del todo bien
pero te fuiste,
y te llevaste un trozo de mi contigo sin dejar uno tuyo aqui.

De verdad que no lo entiendo y supongo,
que por mucho que te recuerde centimetro a centimetro
me sobraban metros aquella noche para estar mas tiempo contigo.
Yo iba andando y tu siempre parecía que llevabas prisa,
que llegabas tarde, y no se
a mi siempre me parció
que no me corría a la velocidad adecuada para ti.

Y te fuiste, y ahora les busco sustitutas a tus orejas
para que me escuchen gritarte;
busco unos ojos que tengan algo que ver con los tuyos
pero ya ningunos me miran igual
ningunos me miran;
necesito encontrar unos labios que no huyan de los míos
y si lo hacen
que sea para respirar y acercarse después,
una espalda en la que dibujar,
pero en ninguna quedan tan bien los colores como en la tuya,
no se vivir sin tus lunares predeterminados.

Me acostumbre tanto a estar contigo
que nunca me paré a imaginar qué pasarias si no estuvieras,
y así estoy,
que me rompo cada vez que intento hacer algo contigo lejos,
que nunca pensé que unas manos iban a dar tanto de sí
como para levantarme las 300 veces diarias que tiendo a caerme,
siempre a tus pies.

Nos quedan consuelos,
supongo que aun no nos hemos ido del todo;
yo sé dónde estás,
y tu sabes donde sigo esperando.

Pregúntate qué hubiese pasado si te hubieses quedado
si mi cama aún tuviese el prefijo 'nuestra'
tus pies seguirían sacando a bailar a los míos por las noches
y por las mañanas,
tu sonrisa sería lo primero que vería al despertar
y no la mía triste reflejada en el espejo;
supongo que me rompí más que tu
pero nunca llegaste a saberlo.

¿De quien es ahora mi sonrisa?
Supongo que sigue andando sola por la calle
pisándose los cordones que me dejaste desatados,
tu no te atabas a nada
no fuese a ser que luego no supieses deshacer el nudo
y tuvieras que quedarte para siempre.

Lo unico que no ha cambiado es que sigo escribiendo
pero ya no 'te'
y sin el 'te' dolo queda 'fuiste'.

jueves, 16 de abril de 2015

Mis 49 defectos

Me gustan las enumeraciones,
soy un circo andante y fan de los chistes malos,
llevo siempre una uña más corta o sin pintar
porque se que siempre me va a faltar algo,
tengo la necesidad constante de depender de alguien,
no tengo imaginación para dibujar cosas 'mías',
busco su cepillo todas las mañanas.

Me embobo mirando como se mueven
las ramas de los árboles con el viento,
no tengo ninguna clase de preocupación por nada
ni por nadie,
no se mirar a la gente a los ojos cuando la hablo,
no concibo una vida sin música,
ni sin cascos.

Necesito inspiración para leer
para escribir,
para ver una película,
para todo.

Soy una envidiosa empedernida,
detesto que los demás me tengan envidia.
Me gusta sonreír en las fotos,
aunque no quiera.
Soy presa de la nostalgia y la tristeza,
cada noche en mi cama, cuando nadie mira.

Soy irritantemente optimista,
tengo la manía de confiar en el universo,
siempre, para todo.
Me encapricho mucho de las cosas,
cosas que se que no necesito.

Me podría pasar la vida mirando al cielo buscando su estrella
solo para poder sonreirle una vez más.
Hablo mucho y muy deprisa,
y siempre creo que nunca es suficiente.

Me visto con lo primero que pillo,
soy una criminal de la moda,
y parece que aún no me han pillado.
Siempre llevo las zapatillas destrozadas,
y las gafas sucias.

No soy una buena hija.
No soy una buena hermana.
No soy la mejor nieta.
No suelo poner a los demás por delante de mi,
con muy pocas excepciones.

No se decir 'no',
soy muy manipulable, para todo,
siempre, y me dejo.

Siempre me parece que es mejor cualquier cosa,
menos la que tengo que hacer.
Tengo un diario,
y siempre le hablo con si fuese él.
No me gusta llorar.

No se escribir,
no se expresarme bien,
no esperes de mi otra cosa que la que tu me des,
soy muy rencorosa,
me cuesta olvidad,
tengo una memoria demasiado buena,
pero solo, para lo que quiero olvidar.

10.000 razones para no enamorarse de mi

Porque me cuesta demasiado decidirme
Porque soy demasiado pesada, monótona y repetitiva
Porque como yo hay mil (millones)
Porque París me queda grande
y tu también
Porque mis ojos no son bonitos
Por mi nariz
Por mi estómago
Por mi frente
Por mis piernas
Porque mi imaginación es nula
Porque la originalidad nunca es cosa mía
Porque hablo, y me río muy alto
Porque no sonrío, solo enseño los dientes
Porque no me gusta el fútbol
Porque no me gusta el baloncesto
Porque soy muy vaga
Porque tardo mucho en pintarme las uñas,
y solo a mi me gusta ese olor
Porque cuando ando por casa hago ruido con los pies
Porque no se explicarme como me gustaría
Porque hace años que no hago una cama
Porque soy incapaz de quedarme quieta
Porque tengo unas cuantas estrellas en el cielo
Porque tengo unas cuantas estrellas en la tierra
Porque estornudo muy fuerte
Porque no se medir bien las respiraciones
Porque pongo la música tan alta que te costaría hablar conmigo
Porque me gusta la lluvia
Porque me gusta abrazar a un cojín para dormir
Porque soy muy maniatica

Pero sobre todo,

porque yo no soy tu 'ella'

sábado, 4 de abril de 2015

Vengo a contaros...

...que yo no se escribir poesía,
y no hablemos ya de leerla.

Yo no se lo que es que algo duela tanto que cuando te estés ahogando,
solo puedas escribirlo;
no lo se.
Y si lo se,
nunca he escrito poesía,
solo he dejado que cuatro palabras se pusieran en medio orden
y dije que fueron mías.

No se lo que son versos,
ni estrofas,
me limito a darle al enter después de un punto,
y a los espacios
después de las comas.

Yo no se escribir poesía
solo tiendo a escuchar,
o a leer
todo lo que la gente quiere que sepa
y lo que no también.
Me lo cuentan,
o me quedo yo a escucharlo,
siempre y cuando ellos quieran.

No se como miden los demás las respiraciones
o los suspiros,
ni si quiera los estornudos,
y eso que son rápidos;
se como lo mido yo,
y por lo visto la respuesta es: diferente.

No leo lo que escribo después de escribirlo,
no se que son las correcciones,
sin embargo,
conozco bien las erratas,
son mis amigas desde hace mucho
y las tengo cariño por eso.

Yo no se que hay que sentir
o en que hay que pensar cuando se escribe poesía,
dejo la mente en blanco,
simplemente escucho un piano,
siempre un piano,
y no pienso;
porque si pienso ya estaría sintiendo algo.

No entiendo la facilidad que tienen los demás
para colocar
y elegir las palabras que quieren
y dónde las quieren,
yo las descoloco todo lo que puedo;
porque cuanto más descolocadas están,
más hablan de mi.

Yo no se escribir poesía,
y no hablemos ya de leerla;
miden respiraciones como si los milímetros de aire
los estuvieran contados,
y tienen esa entonación,
esa entonación,
que si te embriaga demasiado
puede quedarse en tu cabeza para siempre.

No se de donde sacan tantos temas para escribir
aunque no es algo para culparles,
hay temas infinitos
y muchas imaginaciones limitadas,
cada vez cuesta más ser original
y hay gente que hasta antes de empezar a intentarlo
ya se está dando por vencida.

Yo no se escribir poesía,
ni se leerla,
la se leer para mi,
y a veces hasta yo también me aborrezco.

¿Véis?
Os lo dije,
yo no se escribir poesía,
y no hablemos ya de leerla.





jueves, 2 de abril de 2015

Respiraciones

Hoy es pronto, pero aun así mis dedos vuelan en el teclado, ni siquiera siento que se apoyen sobre las teclas cuando las pulso. Hoy es un día optimista, o más bien, una noche. ¿Quien sabe si mañana me levantaré con esta sonrisa o no? Ni siquiera yo se eso y fíjate que me conozco bien.

Nunca os he hablado de mi, siempre me he dedicado a contaros cosas de los demás, aunque ellos no lo sepan, se me da bien tergiversar la verdad, o la mentira, no tiendo a cuestionarme lo que me cuentan, lo doy como verdad absoluta y a partir de ahí ya me dedico a soñar.

Me he preguntado muchas veces ¿que pasaría si mi madre o alguien 'cercano' leyera ésto? Supongo que lo típico sería por empezar a darme codazos seguido de la pregunta '¿Sobre quien escribes tanto? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?' y bueno, a partir de ahí se me quitarían las ganas de hablar; nunca de escribir más.

Escribo, si. Mucho, si. Pero generalmente no sobre mi, siempre sobre cosas que me cuentan, porque yo no vivo, miro como lo hacen los demás y me quedo mirando desde una pequeña ventana pero no se, estoy optimista, ha sido un buen día (exactamente como cualquier otro, pero hoy sonrío más), así que no se, pensemos en mi, un momento, solo por esta noche, solo un rato.

Se empieza por el principio o al menos a mi siempre me han enseñado eso; me llamo Allie, tengo 20 años y estudio por no llorar. La música es eso que hace que por la mañana me levante, una vida sin música carece de sentido, es demasiado bonito ir viviendo con una banda sonora propia, da igual lo que hagas, si hay música siempre será mucho mejor, y no hablemos de las letras, esas que hablan de ti o de alguien o de sitios a los que quieres ir, las letras no están solo escritas, está demostrado que a veces hablan. Muy poco por delante está el Amor, si, con mayúsculas, más pequeño no lo concibo, y si no estamos seguros de si es amor o no lo es, probablemente no lo sea, pero no por ello debe ser malo. 'El amor, el amor, creo en el amor por encima de todo, el amor es como el oxigeno, el amor es algo esplendoroso, el amor nos eleva a nuestra esencia ¡todo lo que necesitas es amor!' y no hay palabras más acertadas en el mundo (aún te espero Christian). Eso es para mi el amor, respiraciones. Después de ésto hablemos de cine, ¿por qué no? me habré visto toda clase de películas ñoñas que han existido y probablemente también me vea todas las que existirán, porque hablan de amor, y sí, un amor idílico y casi imposible por no meternos en el surrealismo que tienen esas películas pero no se 'Si hay algo de lo que se, es del amor, quizá porque no anhelo intensamente con cada fibra de mi ser' así que esas películas me hacen soñar con algo idílico e inalcanzable aunque solo sea durante dos horas.

La pintura, el arte, todo eso también son respiraciones, coger un papel y sentir el tacto especial que tiene; es más grueso, más rugoso, no huele igual que un folio, y después, ver como las acuarelas vuelan por el papel guiadas por una gota de agua, ver como un lápiz dibuja formas y da volúmenes a cualquier cosa, Coger plastelina y masajearla como si no hubiese mañana, hacer mini cuadros, mini obras de arte en mis uñas, y pasar de usar una mano para crear a ser capaz de usar las dos, da igual lo que dibujes, que exista o que no, ahí está la magia, el límite lo tienes en tu imaginación, todo está en tu cabezas, tu decides por donde quieres volar y donde aterrizar.

La fotografía, más respiraciones; pero respiraciones lentas, sino, la foto puede salir movida, aunque a veces eso hace sonreír más que sufrir. Necesito sonrisas detrás de mis objetivos, necesito pestañeos, conversaciones, miradas, suspiros, personas, pero personas que sientan, no personas que me miren cuando me ven con la cámara, personas que miren y vean, que respiren y suspiren, que se rían y me sonrían, pero por ellos mismo, no por lo que yo esté haciendo o no, es más valiosa para mi una foto con la mirada hacia donde pueda perderse, que a mi; a mi nadie me mira. Y luego verlas, día tras día, una y otra vez, y no cansarme de ninguna, nunca, jamás, porque esas sonrisas y pestañeos fui capaz de congelarlos y guardarlos para mi y para quien me hizo feliz.

Letras, frases, palabras, hablemos de lo que esas 'insignificantes' cosas pueden hacer que sintamos, da igual que sea prosa, que sea verso, que sea un punto y una coma, que hablen de ti, o de mi o de arboles que se ven desde una ventana, son palabras y a veces una imagen no vale ni 5.000 de ellas (y eso que los dos párrafos anteriores son bien maravillosos) pero seguiré defendiendo la escritura y la lectura ante muchas otras cosas. No es lo mismo escribir que leer, lo se muy bien, pero ambas llenan más o menos lo mismo (todo depende de la persona, claro) pero me juego la vida a que nadie ha muerto sin leer un libro o sin escribir una palabra, aunque solo haya sido un folleto, aunque solo haya sido una palabra mal escrita; algo, siempre será algo.

Las personas, las personas no son respiraciones, tienden a ser más importantes, y para mi hay mucha distinción entre personas y gente, y siempre hablaré de personas, la gente no me interesa. ¿No os habéis preguntado nunca que pasaría si no conocieseis a las personas que conocéis y fuesen otras las que viviesen a vuestro alrededor? Mil y una vez, y de todas esas, mil y dos han sido malas ideas, aunque teniendo en cuenta que con cuanta más gente hable más feliz soy, no se yo si no hubiese sido capaz de volver a hacer las mismas elecciones geniales que he hecho de primeras. Me gustan las personas, me gusta hablar con tantas como me sea posible (siempre y cuando, ellas sean capaces de aguantarme) preguntarles sobre gustos, anhelos, sonrisas y lágrimas, saber quienes son y no quienes dicen ser, que me hablen de ellos y de sus risas, que me hablen de lo que quieran, de lo que les guste, da igual que no coincida con lo mío, no sabéis lo que se siente al saber que alguien te está hablando con el corazón sobre algo que quiere y no con la cabeza sobre algo que preguntas.

Probablemente me deje un montón de cosas que aún no he dicho, pero no pasa nada, siempre hay tiempo, aunque todo el mundo se pase la vida diciendo que no y cuando me vaya acordando iré editando ésto e iré añadiendo cosas que me hagan respirar, porque sin respiraciones, no hay suspiros, y sin suspiros no hay nada.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Delirios para Ali

Hola; 3:49 de la mañana, aparentemente la hora que todo el mundo considera mejor para dormir, puedo a postar que de las 24 horas que el día tiene ésta no la usaría para dormir precisamente. Tiene un 'por qué' bastante sencillo; solo tienes que esperar a que sea esa hora (o alguna que se le acerque), para apreciar eso que no se aprecia cuando el sol está fuera, los arboles son los reyes de la pista, toda la atención se centra en ellos, son los únicos que tienen agallas de estar ahí fuera moviéndose al son del viento. Lo mismo no le ves el sentido, lo mismo si, aun no te conozco lo suficiente, pero supongo que lo mismo te entrará la curiosidad, y lo mismo un día en que una serie, película o libro haya terminado más tarde de los previsto, mirarás el reloj y verás 3:53 y lo mismo, solo lo mismo te da por asomarte por la ventana y fijarte en las palabras que ahora lees convertidas en imágenes, aparentemente una de esas deja sin sentido a una de las mías. Nunca creí en eso del todo, y eso que dibujo y hago fotos, y sigo creyendo a día de hoy, que las palabras tienen más poder del que las otorgamos. ¿Que por qué tanta divagación? y ¿Por qué tanta parrafada? mi pregunta no varía sea cual sea tu pregunta '¿Y por que no?' Sigo mirando por la ventana y aunque no te lo creas las cosas se han movido sin moverse, hay una farola que parpadea, es lo único que le da vida a esos arboles que te mencioné antes, que por cierto, parece que tienen tacones de acero, no dejan de moverse. Como ves, desvarío de cosas poco comunes, generalmente solo tengo que ponerme un teclado delante (aunque haciendo uso de tus queridos paréntesis diré que normalmente suele ser un lápiz y un cuaderno (la explicación es sencilla, el lápiz para poder borrar, no se me dan bien las palabras, hay tantas que siento que si elijo solo una de ellas para describir algo las demás van a enfadarse conmigo y el cuaderno también tiene su explicación (no iba a dejarle sin ella) los folios sueltos son como las personas, las tienes, pero nunca sabes cuando puedes perderlas de vista o pueden volver a aparecer, en un cuaderno eso no pasa, es como si juntases a tus personas favoritas y las ataras para que no se escapasen, por eso me gustan más), y después solo me queda mirar por la ventana, en realidad da igual la hora, siempre hay algo sobre lo que divagar y muchas veces no tiene sentido, pero es bonito regalar palabras, sobre todo si dicen cosas buenas, que no bonitas. Las 4:00 me dice el reloj, si, a veces tiene la manía de hablarme, y le tiendo a mirar cuando lo hace, porque sino es como si le estuviera faltando al respeto, en vez de yo hablar para el cuello de mi camisa, él estaría hablando para mis mangas y no se, supongo que no es agradable. ¿No te ha pasado nunca (apuesto a que si) que has visto una película, leído un libro o un capitulo de una serie y te ha inspirado, para lo que sea, te ha hecho pensar, o aunque solo sea te ha hecho levantarte a comer? Si eso pasa es que has visto o leído bien lo que quieras que estuvieses viendo o leyendo, si no pasa nada, si no haces nada (poner el capitulo siguiente no cuenta, hablo de cuando acabas, de cuando parece que tienes un precipicio delante y que todo acaba y te quedas (claramente) con ganas de más) significa que no estabas haciendo plenamente lo que estabas haciendo, que simplemente tenías la mente en otro lado (la cabeza espero que no) y no se, para mi eso es como si hubieses perdido (el tiempo que quieras que hayas tardado en lo que quiera que estuvieras haciendo) un tiempo valioso de tu vida, no se, sinceramente es algo que no se lo deseo a alguien. ¿Cuantas veces habremos perdido el tiempo sin darnos cuenta? (4:06) La verdad es que nunca me lo he preguntado y nunca creo que lo haya hecho, y si lo he hecho, (que seguro que si aunque no me de cuenta) sería razón suficiente para darme cabezazos contra la pared. Llegados hasta aquí, tengo que preguntar (una vez más) ¿Que consideramos por perder el tiempo? Hay gente que hacer lo que estoy haciendo yo ahora mismo lo considera estúpido (puede que tu seas una de esas personas), pero no se, mirar algo y escribir sobre ello no creo que sea perder el tiempo, puede que la cabeza, pero el tiempo no, al fin y al cabo ¿Como sabes que esto no va a servir para nada? más de una vez estos delirios de madrugada que hago (4:10) los he presentado a concursos de relatos cortos y cosas así, y podrán decir '¿y para que te molestas en presentarlo si nunca ganan?' (a veces cuela) no lo hago por ganar, lo hago por que haya gente que lo lea, que me de su opinión, en realidad piénsalo, a mi me vale mucho más una opinión que un premio, un premio coge polvo, con una opinión coges confianza, al final los polvos no sirven de nada y sobre la confianza se construye todo. Como puedes ver me resulta muy gracioso jugar con las palabras y expresiones y me apuesto mucho a que no lo vas a leer como yo lo estoy escribiendo, pero seré feliz sabiendo que por lo menos tus ojos han viajado por aquí aunque solo sea por las dos primeras líneas (4:13)

Y después de esto solo me queda decir una cosa; tu 'igualmente' ha sido leído y voy a tener esos dulces sueños de los que hablo que me has regalado.

jueves, 22 de enero de 2015

Bergamo

Hola otra vez, vengo a contaros como se pueden conseguir muchas cosas en un solo día y por solo 10 euros. Me fui a Bérgamo, un martes como otra cualquiera, con un montón de gentecilla que en sí son mucho para mi (excluyendo a mi madre y a mi hermana, obvio). Todo el día entre funiculares y autobuses y entre restaurantes y tiendas y como no, entre iglesias y catedrales. ¿Por que el arte siempre está tan relacionado con la religión?, no me parece justo para la gente que no es religiosa, se tienen que tragar todo el royo aunque no sean creyentes aunque solo sea para medio entender el por qué de todo el conjunto. El arte debería de ser por el arte, no para representar a un hombre que murió hace millones de año y ahora desde el cielo nos ayuda y eso, o como quiera que eso funcione.

Igual que no entiendo lo de que antes los artistas hicieran los cuadros que le pidiesen y tuviesen que vivir con lo que ganasen de ellos, se pinta porque se quiere, porque te hace expresarte como no hay otra cosa de hacerlo, porque hay cosas que las palabras no llegan a decir, porque se puede escribir mal, pero nunca se puede pintar mal, no hay erratas no hay reglas, es un soporte y tu y tu y un soporte y lo marcas como quieras.

Esta asignatura me parece muy denigrante, me parece horrible que no se pueda ser artista si tus obras no se venden, mis obras siguen siendo obras y sigue siendo arte si así queremos considerarlo, se venda o no, sea importante o no, que te guste más o que te guste menos ya es otra película pero sigue siendo arte, hay mil cosas que son arte que no tienen por qué dejar de serlo por el simple hecho de que no se vendan, se convierten en mercancía si se venden, pierden valor si se venden.

Les están llenando la cabeza de mierda, si ellos en realidad pintases, si supiesen lo que es eso, de verdad que le rebatirían a este hombre todo lo que dice punto por punto sin dejarse nada, es que es demasiado ofensivo, seguramente a este se le ha torcido algo de pequeño y desde ahi no ha salido de su bucle. Es que me parece muy pero que muy denigrante que todo acabe en dinero o en cosas que no tienen ningún sentido como mercancía, preguntale a cualquier persona que pinta, a cualquiera que le encante y le apasione pintar, no te va a decir que pinta por dinero, o para venderlo, pinta por que pintar debería de estar considerado como la octava maravilla del mundo y no como un mero hecho de ganar dinero. Me está dando que pensar que todo el mundo al que se le considera grande y demás no le gustaba pintar, lo hacia solo para subsistir y eso me parece muy denigrante, pero muuuuuuuy triste. Es que no se como se levantaban por la mañana.

Yo por lo menos pinto por el hecho de pintar por el simple placer de arrastrar un lapiz por un papel o un pincel en un lienzo o cualquier cosa, esculpir en barro, escribir poesía, tocar la guitarra diseñar cosas con papel, los 5 artes principales que deberían estar en la parte de arriba de cualquier forma de pensar, debería de ser lo más apreciado del mundo, pero apreciado, no caro ni vendido, simplemente como el placer supremo o algo por el estilo. No comprendo a la gente que no lo sabe apreciar y que a cuadros del siglo XVIII los llaman garabatos, a los del siglo XX se lo permito, al fin y al cabo algunos lo son y no hay argumentos que defiendan eso, el arte ha decaído mucho últimamente por que la gente se ha dado cuenta de que a cualquier cosa se le llama obra de arte, al final Duchamp tuvo razón y acabaremos yendo a museos a ver retretes en medio de salas llamados 'fuente', por el siempre hecho de que alguien lo ha llamado 'arte' y 6783 mongolos ignorantes han ido detrás dándole la razón.

Y creo que lo voy a dejar aqui por hoy, os escribo desde clase y solo se me oye teclear a mi, otro día os contaré mejor como fué mi viaje a Bérgamo, hoy lo he intentado pero la musica que sonaba de fondo no era la adecuada.