martes, 20 de junio de 2017

Mi, me, conmigo.

Me estoy intentando acostumbrar a estar sola.

Es una forma de intentar autoconvencerme
de que siempre
he sido suficiente para mi
aunque siempre
me empeñe en pensar lo contrario.

Sé que no le debo nada a nadie,
aunque en la lista de espera de cosas por hacer,
la ultima sea yo.

Tengo la manía
de poner a los demás delante de mi,
y así normal que siempre
me tropiece con alguno
aunque ellos no me pongan la zancadilla.

Cambio más de prioridades que de pestañeos
y tengo uno para cada día del año.

Por primera vez quiero saber quien soy,
meterme en un laboratorio
y abrirme a ver qué hay,
quitar las telarañas
que me impiden ver todo lo que me sobra
y tirarlo lejos.

Saber si tengo algo bueno,
si eso se puede duplicar,
reproducir,
multiplicar,
usarme para algo que no sea hacer(me) daño.

Llegar a saber si algún dia
me conoceré tanto
como creen hacerlo todos los demás,
si soy capaz de proyectar
lo que yo veo de mi
para que los demás vean lo mismo que yo
y no algo que no soy.

Estoy hablando de bucear a sitios en los que estoy segura de que me voy a ahogar,
pero por lo menos,
lo haré sola.

Nadie tiene por qué naufragar conmigo.

lunes, 19 de junio de 2017

Razones

Hay un angel con alas negras
que me cuida desde cada una
de las cuatro esquinas
desde las que planeo colgarme cada noche,
con una cuerda no mucho más gorda
de la que pueda sujetar un sueño roto.

Los lobos siempre serán libres
hasta que aparezca alguien
que les diga cuando  tienen que aullar
y cuando no.

Las ruinas siempre lo son
hasta que aparezca alguien
que las reconstruya y les ponga el nombre
que tenían antes de ser derrumbadas,
aunque ya nunca más vayan a ser eso,
aunque nunca más vayan a ser igual.

Es irónico que tengan más valor
y se las proteja más
que a los edificios
que no están rotos aún.

Nadie sabía qué era Pompeya hasta que ardió.

Hay una nube con forma de flecha
que atraviesa el cielo sin hacerle daño.

Ojalá yo tampoco me lo hiciera.

Mi angel
viene siempre acompañado de canciones tristes
para que yo sepa que está aquí,
me pone sobre aviso,
me pone sobre la mesa
las razones suficientes
como para coger unas tijeras
y cortar las cuatro cuerdas
que me hacen cosquillas en el cuello.

En la punta de la flecha de la nube del cielo,
a veces,
hay un rayo de sol que me ciega la vista
y me deja ver sólo el arco,
la flecha ya no está,
pero el arco me sigue mirando a mi.

No se si alguien podría vivir constantemente
con una pistola sin balas apuntandole en la sien.

Yo disparaba.

En las pelis siempre queda alguna bala,
que me da a mi sin querer

evitarlo.

domingo, 18 de junio de 2017

Rota, otra vez.

He escuchado la fractura de mi rodilla nada más caer a 100.000 kilómetros de distancia, mientras alguien en dirección opuesta me gritaba el motivo por el que me caía.

Me he dado cuenta de que me he roto muchas más veces de las que he sido capaz de recomponerme, y aún así no sé por qué hay más partes de mí de pié que en el suelo.

Ya no veo sitios donde poder enchufar el desfribilador para poder reanimarme, vengo arrastrando todo lo que tengo por si puedo hacer un apaño con todos los
trozos
que
me
quedan.

Los salvavidas me vinieron con instrucciones en koreano y nunca entendí como se usaban, los tengo llenos de polvo en alguna estantería donde se acumulan las pocas esperanzas que me quedan de poder levantarme y seguir andando.

Seguro que soy la próxima en hacerme la zancadilla.

A lo mejor encuentro algún desinfectantes que me saque de la cebeza todo en lo que no debería pensar y sólo deje hueco para lo que tiene que estar ahí.

Tengo tanta fe en salir ilesa fe ésta como en entrar en razón.

jueves, 1 de junio de 2017

Mi fuerte

Me he hecho un fuerte con todos mis miedos
y en la salida de emergencia
hay un cartel de 'bienvenidos'.

Dentro sólo hay inseguridad
y por eso nunca nadie entra,
juego con un montón de juguetes
que no son míos
ni se los quité a nadie,
no hay nada fuera que me pueda hacer daño,
las agujas siempre apunta a mi
norte,
hacia mi,
dentro.

Siempre hace frío y nunca siento los pies,
ni nada,
tampoco hay mucho que sentir,
aunque ponga 'lo siento' en todos los lados,
las paredes sólo sostienen eso,
porque sólo son sábanas
que se caen con no mirarlas,
como siempre
como si nada.

Desde dentro
a veces
se vistumbran sonrisas fuera,
porque dentro no caben cosas felices.

Si te tumbas bocas​ arriba
todas te dirán todo lo que no quieres escuchar,
pero esa es la música
que siempre suena de fondo,
cuando duermes nunca estás sola
suena el ronroneo de una mente
que no controlas,
pero siempre es la tuya.

Las lágrimas siempre lo inundan todo,
y ahogarse es casi tan fácil como respirar,
tampoco hay luz,
no quiero ver nada más de lo que ya se que hay,
tampoco quiero saber lo que hay,
tampoco quiero que haya nada.

El vacío lo inunda todo.

Sé que tengo que hacer reformas en mi fuerte,
que tengo que hacer
las paredes más consistentes,
achicar todo el agua que sobra,
y aprenderme todo lo que hay dentro,
pero no quiero;

me he hecho la fuerte con todos mis miedos,
ven a ver si puedes romperlos.

martes, 30 de mayo de 2017

Andy

Me quedé pensando en lo que dijiste ayer
de que la gente no se interesaba por conocerte,
de que sólo se juntan contigo
por lo listo que eres,
por lo que piensan que sabes
por lo que no saben.

¿Y qué?

Que la portada de un libro esté llena de letras
no implica que dentro no vaya a tener dibujos.

Tienes más cualidades bonitas
de las que caben en cualquier diccionario,
me iría a otros idiomas a intentar explicar
por qué te quiero en mi vida
y lo igual que me da que algunos
no te quieran en la suya.

'Yo no puedo controlar sus elecciones
pero sí las mías'

Una parte de mí tiene la necesidad
de gritar a los cinco vientos
las razones por las que deberías quedarte,
de hacerte ver que los motivos
que te dan los demás para irse
son igual de sostenibles
que yo sobre un cuchillo de doble filo
del que no funciona ninguno,
que la envidia es lo peor
que se puede compartir con alguien.

Que lo bueno que tienes
no cabe en ninguna lista de la compra
de todos los que alguna vez lo apuntaron
para comprárselo ellos.

Que hay gente
a la que los kilómetros de por medio
les quedan bonitos.

Me faltan respiraciones para agradecerte
que quieras seguir a mi lado
con todo lo que me empeño en alejarte,
que sigas igual de cerca que siempre,
que siempre sigas igual de cerca.

Sigo sin saber qué habría sido de mi
si no me hubieses tirado la cuerda que me salvó
de todas las que me ahogaban.
Ojalá vieses las cosas como las veo yo
pero eso sería bajar muchas escaleras
y te ha constado mucho subirlas
como para asomarte tan abajo. 

Tengo tanto que decirte
y tan poca expresión para hacerlo,
que cualquier cosa que te diga
seguiría siendo muy pobre al lado mía.

Sueno egoísta diciendo que estés tú
pero sólo lo digo porque sé que yo
no me voy a ir a ningún sitio,
porque quiero cuidarte
hasta que se me desgasten los dedos,
las mejores personas que he tenido siempre
han sido las que lo han pasado peor
y todos mis alientos siempre han sido para ellos
porque la gente que está alrededor mía
no merece estar triste.

Te lanzo miles de deseos dentro de monedas
para que no se te escapen,
son todos para ti.

domingo, 28 de mayo de 2017

'Las palabras ni sirven, son sólo palabras'

Son balas sin escopeta, son toda la munición de cualquier arma, son detonantes metidos en bocas, son bombas que se activan cuando abres la mandíbula, son lo que más daño le puede hacer a un corazón, son un cuchillo de sierra con destino inmediato, son cristales que se clavan en cualquier lado, y no se pueden sacar, son pensamientos con mango y forma, son todo lo que tiene marcha atrás, todo lo que no se puede deshacer, todo lo que no tiene arreglo.
Son todo lo que te puede hacer daño, y todo lo que puede evitar que te lo hagan.
Las palabras en sí no sirven, son palabras, lo que les da poder, lo tienes en la punta de la lengua.

sábado, 20 de mayo de 2017

Tren

He visto en primera fila
la sonrisa de una mujer
rubia con ojos azules
-la sonrisa-
mientras cerraba los ojos
dejaba caer su cabeza hacia atrás
y gritaba letras que no eran suyas
en silencio.

He visto cómo alguien
escribía una sonrisa sin ponerla,
ponia una exclamación sin gritar
estaba gritando con los ojos,
y ni siquiera miraba cuando lo hacía.

He visto a un hombre con traje y corbata
con un grupo de musica de fondo de pantalla
que nadie lo esperaría.

A la misma altura que yo,
habia unos ojos marrones
que le decían 'Te quiero' a una pantalla
que contestó un par de ticks azules
que no eran otros ojos.

Y un espejismo,
al fondo del vagón,
escondido detrás de sillas,
luces y cabezas,
me miraba con cara de auxilio
a mi,
a alguien que no sabía donde mirar.

2014

Me habría pasado la semana entera en tu cama,
habría paseado de tu mano hasta no saber donde estaba,
te habría dejado secarme la vida a besos.

No se.

Habría madrugado
y habría ido a clase contigo para saber todo lo que te interesa,
habría sido capaz de saber cuándo callarme
y saber qué decir.

No se.

No habría sido tan introvertida con todo lo referido a tu persona,
habría sido capaz de abrazarte por la espalda mientras me hacías el desayuno,
o la existencia.

No se.

Podría no necesitar empujones de ninguna clase para hacer cualquier cosa,
que haya gente detrás mía para que haga lo que no hago,
que me miren con recriminación por hacer cosas que consideran obvias,
pero yo no.

No se.

Podría no ser como soy,
ser capaz de que el 'qué diran' no sea el centro de mi vida,
ni de la de nadie,
que me de exactamente igual todo mi alrededor y ser capaz de hacer lo que quiero y cuando quiera.

No se.

Podría.

Pero no.

viernes, 19 de mayo de 2017

Flav

Las personas que estan rotas
reflejan dos veces más luz.

Ya me han dicho
que a nadie le gusta que le digan que está roto,
pero a todos les gustan que les digan
que reflejan dos veces más luz.

¿Por qué la gente siempre querrá saber dónde está la meta pero no cómo se llega hasta ella?

Que si,
que el camino más corto entre dos puntos
siempre es una línea recta,
pero lo puentes no siempre nos pillan de camino
y los árboles no están siempre fuera de ellos.

Alguien como tú
no debería andar con la mano dentro del bolsillo
sujetando una pistola;
debería ir de la mano con alguien,
deberia mirar el paisaje
moviendo los brazos al andar,
debería sentarse en un banco a leer el periódico,
un libro,
una sonrisa.

La gente libre no le tiene miedo a nada.

La gente que no te importa
no debería importarte para nada,
que no,
que lo se,
que no somos todos iguales,
que no todos miramos todo
desde el mismo punto de vista
porque sería un puntazo,
pero que no,
que no somos todos iguales de cabrones.

Que me creo que te hayan hecho daño
porque a mí tambien me lo han hecho
pero que si ya me han hecho la zancadilla antes,
andaré mirando al suelo,
ni a mis pies
ni a los de los demás,
las cosas se ven venir de lejos,
y habrá gente andando al lado tuya,
sin mirarte los pies,
mirandote a los ojos,
y sujetandote de los hombros,
por si te hacen la zancadilla,
que no te dejen caer.

jueves, 4 de mayo de 2017

Me he despertado pensando si existen remedios caseros para el olvido.

Si hay interruptores en alguna parte de mí
que puedan activarse
dando tres vueltas de tuerca sobre mi misma
o si tengo que saltar sobre alguna (mala) pata
para que el pasado deje de ser el hombre del saco
y venga a sacar recuerdos
de donde debería haber vacío.

Si existe alguna infusión o té
que haga que se vaya todo
por donde ha venido
a ser posible sin mapa
para que no sepa volver nunca,
si puedo apagar la ubicación del gps
para que se pierda.

Si puedo encontrar
la única llave que cierre la maldita puerta
que no para de abrirse.

Si existe algún hueco debajo de mi cama
en el que haya la misma luz que frío
y me pueda acurrucar yo sola sin que nada
me recuerde nada.

Ni mis sábanas son antibalas
ni sé apuntar.

Si hay alguna pastilla
que te coloque lo más lejos posible de mi cabeza,
y de mi también,
no vayas a cruzarme el cable que no es
y te enrredes con lo que no debes.

Si existe alguna clase
en la que te expliquen y pueda ir a prestar atención
para que se me olvide todo antes de salir,
porque no te prestaría nada más.

Supongo que hay cosas que pasan
y no pueden pararse cuando el semáforo está en rojo,
van por libre y kamicaces por una carretera
que no conocen,
se chocan con lo primero que ven
y las piezas que se caen siempre se quedan ahí,
para que cuando vuelvas a pasar
sepas lo que ha pasado,
lo que has pasado,
y no lo olvides.

martes, 7 de marzo de 2017

Ali

Está sonando Bob, hacía mucho que una canción conseguía hacerme daño. Acaba de salir el sol y seguro que es porque estoy pensando en tí. Mantengo todavía de pié la idea de que si viviesemos en la misma ciudad nos odiariamos, yo sólo funciono cuando no estoy. Hay un reflejo de colores en el cristal del tren que me dice que ojalá estuvieras aquí, aunque sólo fuera para que me pudieras odiar de cerca. ¿Sabes esas canciones que sólo con que empiezan te obligan a cerrar los ojos y a dejarte llevar? Ojalá yo fuese una canción, seguro que tiene violines. Llevo un rato largo pensando si pintar en el polvo que tiene el cristal del tren o jugar a ver por qué lado se ve peor, hay una capa tan grande de mierda en el cielo de Madrid que está empezando a hacerle competencia a toda la que guardo en mis libretas. Siempre he querido una máquina de escribir y como hagas algo al respecto la usaré para escribir lo que leeré en tu funeral después de matarte por ello. En serio, hay pocas voces que me gusten más que la de Bob o que alguien susurre. ¿Te acuerdas de cuando te escribía a las 3:49 de la mañana mirando los arboles por la ventana? Supongo que el hecho de cambiar de ventana me hizo cambiar lo que escribía, y cómo la ventana me pilla más lejos, lo que escribo es un poco más oscuro. Pablo es el único hombre que me pase lo que me pase lo entiende, Elvira es la unica chica que hace lo mismo. Seguro que si fuesemos niños jugaríamos los tres en el parque, pero los adultos no juegan con los niños, los miran con aire de superioridad desde los bancos. Se ha ido el sol y me he puesto triste. Quiero aprender a tocar la armónica y no es para poder ir presumiendo como hago con la guitarra. Imagínate que todos tratasemos a las personas con el mismo cariño con el que tratamos nuestro libro favorito. Estaríamos todos subrayados con lo más importante y sólo a los que les importasemos de verdad se sabrían la historia entera. Siempre he dicho que todos eramos capaces de resumir todo lo que queramos con una sola palabra, supongo que un 'si' y un 'no' dice mucho más que una hoja entera de cosas que nadie va a leer. Como ésto. Como todo. Como siempre. Yo tengo mi palabra. Siempre la he tenido. De hecho ma tatuaria toda yo con palabras que son mucho para mi. Una palabra sería Málaga. Sigue sin haber sol, pero sigue sonando Bob, a veces los 'sigue' siguen como siempre. Ojalá cambiasen menos cosas, ojalá fuese capaz de cambiar todo lo que no soy capaz de cambiar, como la redundancia. Quiero saberme un chiste malo diferente para cada día del año, ¿te imaginas? Podría sacar 365 sonrisas diferentes a la misma persona durante un año entero ¿cuantos más pueden decir eso? La siguiente parada es la mía, es irónico porque yo me estoy moviendo y cuando lleguemos 'la parada' también seré yo. Ha empezado a sonar Luis, a lo mejor cuando esté parada, también estoy rota. Tu última conexión son las 11:11, yo ya me bajo, espero que haya sol y ningún cristal.

lunes, 16 de enero de 2017

Un 'por fin'

El pulso de las personas varía
dependiendo de las cosas que hace,
y tú eres como un salto al vacío sin red,
pero con alas.

No había escuchado a alguien titubear en bonito
saber tanto de tanto y de tantos,
tener más curiosidad que respiraciones,
hablar más conmigo que de ti,
y escuchado sonreír.

Hasta yo me trabo cuando hablo de ti.

Podría pasame la vida entera escuchándote hablar
de todo lo que dices que no me interesa,
de todas las canciones que mencionas
que no conozco,
de todo lo que nadie más está dispuesto a escuchar
que a mi me encanta.

Quiero que te sigas inventando
todas las canciones que te sabes,
que les cambies la letra
y que me las grites convencido de ella
y quiero seguir explicándote
todas las películas que veamos
que sé que algún día entenderás tú solo.

Seguro que las promesas de tus meñiques
son todas de verdad.
Tus abrazos también.

Te he escuchado llorar,
y tenías una sonrisa preciosa en la voz.

No acostumbro a preocupaciones
después de las 3 de la mañana,
a nadie después de las dos,
ni a ser de las primera,
pero podría.

¿Miedo? A que desaparezcas.

No me gusta hablar del miedo,
pero volvería a ver Mad Max si me lo pidieses.

Los ojos más bonitos del mundo
están en el reflejo
de cualquiera que te mire,
y nunca los he visto.

Nunca te he visto.

¿Sabes la sensación de haber entrado en la vida de alguien y haberla puesto patas arriba?

Deberías tenerla.

lunes, 2 de enero de 2017

Sólo yo

Soy la rana que no quiere que la besen,
la princesa que no quiere hada madrina,
el elfo que quiere ser abogado,
el principe que quiere una capa rosa
el pirata Robers,
el 'como desees' que no diré nunca,
una capa de invisibilidad
que nadie sabe donde está guardada,
el arte de pasar de todo,
un discurso desde el tejado de una casa
que no es mía
que acaba en una piscina
que todo el mundo olvida.

Una canción lenta que se baila dando saltos
otra que me salto porque se mueve,
una en un sólo casco que comparto con él
el otro significado de la palabra él.

Soy un perro adoptado al que abandonan
y el gato abandonado al que adoptan,
el ogro que salva la película,
una ciudad olvidada en un mar,
el alguien que la recuerda,
la bailarina con deportivas,
la cantante de ópera en una discoteca.

Los últimos guantes de cuero negro
abandonados en una tienda,
una canción de ascensor ignorada,
un regalo en agosto sin envolver,
un cactus que es capaz de defenderse sin púas,
una margarita que se decide sin pétalos,
un tulipán fuera de holanda.

Una bombilla fundida.

Soy yo, sin un tú
que nunca me hizo falta.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Papá

No soy capaz de escribir sobre ti sin llorar.
Se me termina nublando la vista con la acumulación de lagrimas
y ya no se ni lo que digo,
mucho menos se lo que estoy escribiendo.

Me levanto
y te escucho decirme que abra la ventana
y me preguntas que si he dormido con la persiana subida
nunca entendiste que aún creo en Peter Pan
y si la cierro siempre
no va a encontrarme nunca.

No podía ir a desayunar en pijama,
por si acaso se manchaba con el desayuno,
ese,
que muchas veces ni me molestaba en hacer.

Me pasaba la mitad de la vida en mi cuarto
con la música alta y el ventilador encendido,
pensando y divagando
sobre cosas que nunca iban a suceder;
tu estabas en la habitación contigua
sentado en tu sofa viendo pelis,
solo estabamos juntos al comer o cenar.

Y por juntos quiero decir gritandonos,
nosotros nunca supimos hablar.

Mastica con la boca cerrada.
Quita los codos de la mesa.
No lleves la cabeza al cubierto,
sino el cubierto a la boca.
No te embobes con la tele.
Mirame, te estoy hablando.
No te encorbes en la silla,
te va a terminar doliendo la espalda.
Recoge bien las migas,
cuando me he sentado estaban todas en la silla.

Ya no estás para gritarme esas cosas,
para cuidar de mi y que sea un poquito mejor,
para abrazarme por las mañanas
antes de subir la persiana,
para verme desayunar vestida,
para no mancharme el pijama,
para bajarte pelis que a veces veíamos juntos,
para hacerme CD's de canciones
porque yo no me moleste en aprender.

Y bueno, supongo que por eso ahora,
soy un poco más tú
y menos aquella niña.

Y odio a la gente que mastica con la boca abierta.
Mantengo los brazos pegados al cuerpo
y me llevo el tenedor a la boca,
y no al revés.
Me embobo con la tele, y siempre lo haré,
pero aún te escucho decirme que no lo haga.
Miro a la gente cuando me habla,
pero nunca a los ojos.
Me siendo arrimada a la mesa
y con la espalda pegada al respaldo.

Pero aún se me siguen olvidando las migas,
supongo que es lo unico que me queda.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Te quiero

Te quiero
porque siempre has sido tú,
nunca has dejado que te cambien comas
o que te pongan acentos,
y lo admiro.

Te quiero
porque me mirabas a los ojos
cuando me hablabas
y no me dejabas pestañear.

Te quiero
porque eras más importante para mí
a 600 km
que muchos de los que estaban
a 60 cm.

Te quiero
porque nunca me has puesto mariposas en el estomago
ni todas las canciones hablaban de ti,
ni salía el sol cuando venías
y se iba contigo cuando te ibas.

Te quiero
porque sé que no quiero que me bajes la luna,
quiero verla contigo de la mano,
y decirte,
'estés donde estés y sea cuando sea,
la luna nunca será más grande que tu pulgar'
y te acuerdes de eso cada vez que la veas.

Te quiero
y te quiero tú
porque me quieres yo
y te gusta
y me haces ser la incognita
que nunca he
-ni han-
sabido resolver.

Y te quiero.

Mi ventana te echa de menos,
mis sabanas te quieren conocer
y yo
te escribo cartas como método de salvavidas.

Estás en todas las canciones de Sabina,
y ahora mismo
está sonando una.

No me muero si no me das un beso,
pero moriría por dartelo yo.

Dispara cuando quieras.

No me preocupa que te vayas,
ya no.

He aprendido que los espejos se rompen,
se separan,
huyen unos trozos de otros
y no por ello dejan de ser espejos.

Como todo
-como todos-
pensé que tu no eras de los que huían,
si no de los que se escapaban
-¿quien no lo a hecho alguna vez?-
pero siempre acaban volviendo;
'hogar' tenemos todos.

Supongo que las ilusiones están para huir de la realidad,
y las ilusas para que se las crean.

Nunca te necesité
'necesitar' es un verbo que no deberiamos tener,
como casi todo lo que tenemos,
fuiste eso que nunca debí tener,
y 'tener' es otro verbo que no deberíamos necesitar,
como todo lo que tenemos.

Podrías haberte ido en el mismo momento
en el que entraste por la puerta,
pero te quedaste hasta que te necesité
y entonces fué cuando diste el portazo.

No.

Ya no.

Ya no más.

Y demases monosílabos que valen más que tú.

Me sale esto ahora porque antes no era así,
había flores en mí ventana
y algo de calidez en los rincones de mi casa,
ahora casi no puedo andar con tanto pétalo marchito,
y ceniza en el suelo.

Me he encontrado una herida nueva
que me he cosido yo sola,
tú ya no tienes nada que ver
ni que mirar.

Tengo un agujero preparado para todas vuestras balas,
disparad cuando queráis.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Llegué tarde

En mi vida hay pocas cosas que vayan bien,
de hecho repito mucho el 'voy bien'
aunque esté sentada y vea borroso con gafas.

Llevo las zapatillas con tiritas,
los pantalones rajados
y las sudaderas zarrapastrosas.

Nadie sabe mucho más de mi
mucho más allá de eso,
con el tiempo iba encontrando mejores escondites
y nuevas maneras de jugar
para no perder nunca,
era buena cuando nadie me encontraba
y no me preocupaba cuando no me iban a buscar,
las máscaras no sólo me las pongo en carnavales
y doy mucho más miedo cuando no es halloween.

Me gusta que el poder para hacerme daño
sólo lo tenga yo,
saber hasta donde puedo meter el puñal
y donde
y lo hago tantas veces,
que cuando lo hacen los demás sólo tengo cosquillas
y me río,
ilusos.

Siempre lo he dicho,
la mente de los demás
siempre ha sido más fascinante que la mía.
No me iba a poner a experimentar con algo que duele,
pero es divertido saber que es muy facil engañarla.

Todo el mundo que me conoce
sabe cómo voy vestida,
las peliculas que me gustan,
las series que sigo,
y que hago fotos y dibujos cada vez que respiro;

pero;

nadie sabe donde ha ido hoy mi abuelo,
que éstas son las primeras Navidades sin mi abuela,
por qué no puedo ir a ver a mi tía,
hace cuantos años no está mi padre,
la frecuencia con la que veo al resto de mi familia
quién lloró anoche en mi casa,
y porqué mis notas
han bajado tanto en los últimos 4 años.

He dejado el puñal encima de la mesa.

Han tardado 10 segundos
en clavarmelo por la espalda
para que no lo viera venir.

Reíros,
cuando lo haga yo dejaréis de hacerlo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Mi decimonoveno sentido, esta estropeado.
El decimoctavo se fue de casa porque ya era mayor de edad.
El decimoseptimo es hermano gemelo
del décimosexto,
y los dos juegan a las palmas hasta que me desgastan.
El decimoquinto caducó el mes que te fuiste.
El decimocuarto queria crecer más deprisa.
El decimotercero de creía un rey.
El duodécimo cambió de nombre.
El undécimo siempre se mira en los espejos buscando algo que nunca encuentra.
El decimo encuentra lo que me falta a mi.
Mi noveno sentido es una sinfonía,
el octavo una maravilla
El septimo, un día de la semana.
El sexto el que nadie sabe cual es.
El quinto dedo de mi mano.
El cuarto color del parchís.
El tercero de los mosqueteros.
Y el segundo que dudé en que fuiste
el primer chico al que miré más de lo que creí que miraría a alguien.

No, no tiene ninguno, sentido digo.

martes, 11 de octubre de 2016

¿Te acuerdas?

Y comieron perdices
y vivieron felices.

¿Te acuerdas?

Después de todos aquellos traspiés,
tropezones,
zancadillas
y retrocesos.

Cómo nos costó seguir después
de que todo se torciera,
y eso que decían que el alambre de la jaula era fino,
y que podía moverse con las manos,
y que sí
y qué.

A ver quién me las cura ahora que no estás.

¿Te acuerdas?

Nos conocimos sin querer,
sin querer evitarlo, digo,
y tuvimos tanta prisa que normal
que nos tropezaramos,
ni siquiera se
como hemos podido terminar de una pieza,
y encajar.

Pero era todo tan bonito,
el tiempo pasaba deprisa
aunque andasemos despacio,
nunca me cansaba de ir de su mano,
la lluvia caía,
y nosotros también,
uno sobre otro, digo.

Éramos,
una vez,
hace mucho tiempo.

¿Te acuerdas?

viernes, 7 de octubre de 2016

Yo

Me miro en todos los escaparates,
me hago fotos en todos los espejos
siempre me siento en el asiento de detrás
de los conductores de los autobuses
osea, sola;
llevo una zapatilla de cada color
para que se tengan envidia,
me pinto las sudaderas
porqué no las hacen como yo quiero,
me rompo los pantalones
porque en las piernas nunca tengo frío
y llevo las mangas largas
porque en las manos siempre si.

Poco a poco voy cambiando el significado
de la palabra 'él'
me encanta rebañar el plato con pan
aunque no me guste la comida,
todos mis pendientes, anillos
y pulseras de la mano izquierda,
tienen que estar hechas del mismo material,
las de la izquierda en cierto modo tambien.
Llevo anillos en los pies,
para que las manos no se crean más importantes.

Llevo siempre una uña sin pintar
porque todo lo que me falta no se ve,
y no me gusta que se pequen con mi ropa,
que luego siempre se me rompen
como tantas otras cosas que no enseño,
me gusta todo lo que veo,
pero no veo todo lo que me gusta.

Me piden siempre lo unico que nunca quiero dar;
explicaciones.

domingo, 2 de octubre de 2016

Se supone que


los deseos no se cumplen si se piden en voz alta,
los aviones no pueden ir marcha atrás,
las hormigas levantan 50 veces su peso,
hay una cara de la luna que nunca vemos,
la tierra siempre gira en el mismo sentido,
las ranas no pueden tragar con los ojos abiertos,
nosotros besamos con los ojos cerrados,
un kilo de paja pesa lo mismo que un kilo de metal,
las alianzas de las bodas van en el dedo anular,
las estrellas sólo se ven de noche,
en el cine no se habla,
el silencio es incómodo,
ese beso no era para mi pero aún así me lo diste
los que corren siempre llevan prisa,
los ojos de los avestruces son como las pelotas de tenis,
los borrachos siempre dicen la verdad,
y que tú me quieres.

He visto a un niño rubio con ojos azules
sonreir en un avión
sin que le viese su madre,
he visto un atardecer a 3.003 pies de altura
y he escrito su nombre en un folleto de zapatos,
he leido un libro que hablaba de nosotros,
y me gustaba,
le he regalado poesía y versos
a gente que jamás conoceré,
llevo demasiado tiempo sin que nadie me de la mano,
he visto las nubes desde arriba
y son más bonitas
que cuando tengo los pies en el suelo,
pero nunca más bonitas que él,
he regalado suerte en forma de moneda
a alguien que se sentará en el 12D de algún avión,
le he escrito a alguien 'ojalá' en una servilleta usada
y le he dado un beso,
he escuchado 'imagine' sola
delante de un espejo
con los ojos cerrados,
me he acordado de él,
he visto a la luna vestirse de rojo delante de mí
y estaba preciosa,
he visto destellos en el agua
que no se ven desde el suelo,
he escuchado a una pareja decirse 'te quiero' al oido
nada más ha despegado un avión,
había una niña con trenzas
que me ha sonreido
de espaldas
y lo se
porque había otra niña sonriéndole a ella
de frente,
he escuchado acentos y palabras
que no creí que fuese a escuchar en mi vida,
me he acabado un libro de poesía fuera de mi casa
pero como si nunca me hubiese ido de ella.

¿Lo mejor de hoy?
Que duermo con compañía,
en una cama que no es la mia.

¿Lo peor?
Que no es su cama,
ni es él.

sábado, 24 de septiembre de 2016

No tengo derecho

No sé si es él,
tampoco se si quiero que lo sea,
tampoco se si quiero,
tan poco se. 

No se el sentido en el que vuelan
las libelulas de mi estómago cuando se acerca,
ni hacia donde camina el hormigueo
de mi cabeza cuando no está,

tampoco se si los mataré yo o lo hará él.

Tendré una necrópolis viviendo dentro,
y de algo se tendrá que alimentar.

Supongo que las ruinas no alimentan a nadie
pero dan algo de refugio a quien sabe en que esquina girar.

No se si los gusanos se comerán lo que (me) quede.

Tampoco quiero saberlo.

Mis costillas son un monton de insectos palo
que nunca han sabido qué estaban guardando,
siempre han visto un vacio,
un agujero negro que destruía
lo poco que conseguía crear.

Una vez soñé que tenia alas,
y que no las rompía,
aunque nunca fui capaz de volar,
me dedicaba a pensar demasiado
en cosas que no llevaban a ninguna parte
pero siempre me daban la mano
cuando nadie mas lo hacia.

La unica cosa que se crear se llama confusión
y soy tan avariciosa que la quiero toda para mi
y tan egoista que no quiero que la tenga nadie más.

Las ranas no saben tragar saliva con los ojos abiertos,
y a mi a parte de eso, me duele hacerlo
como tantas otras cosas que no escribo.

Nadie más lo entiende.
Nadie más me entiende.
No se lo pienso explicar a nadie.

Yo qué se.

No se si es él,
pero ojalá lo sea.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Me lo dije

Nunca tuve algo tan claro desde el principio,
como saber que te ibas a ir sin decir adios

y sin negarlo.

Cuantas veces me habré parado a pensar
en la de gente que se ha paseado por mi vida
sin llegar a sentarse en un banco
para dar de comer a las palomas.

Y mira si hay.

Hay barullos de gente mires dónde mires,
todas corriendo de un lado a otro.
Todas con una aparente prisa que no entiendo,
si yo no voy a moverme ¿por qué corren?

Alguna hablan entre sí,
otras para sí
otras porque sí

y otras sólo miran de lejos.

No soy de las que cierra las puertas,
soy de las que no cree en las visagras.

viernes, 29 de julio de 2016

¿Os acordáis cuando las cosas no se rompían?

Duraban más que el medio suspiro
que nadie me provoca.

Alguien pende de un hilo que ni siquiera es suyo,
y se va deshilachado cuando no lo mira.

Le trata de insuficiente,
le mira y se ríe,
le divierte ver como se cae.

Si no fuese yo, a lo mejor también me reiría.

El hilo sigue sin ser mío,
y puede romperse cuando quiera.

El espacio que hay entre el hilo
y lo que quiera que haya debajo
es cuando se piensa lo de 'ya no hay nada que hacer'.

Ese hilo hubiese sido más útil alrededor de mi cuello,
que de mis dedos,
pero no me lo coloqué yo,
como todo,
¿quien alarga la agonía de algo cuando de dolor se muere antes?

Siempre he jugado a ver quién acaba primero.

El hilo se sigue rompiendo,
y creo que lo que más me duele
no es pensar en la ostia
sino en que podía haber evitado estar colgando de ahi.

Lo mismo me suelto.

Lo mismo de siempre.

Lo mismo nunca es para siempre.

Me voy a soltar.

A nadie le gustan los finales cuando no son felices.

El hilo se ha roto.

¿Os acordáis cuando las cosas no se rompían?

Hoy me he roto yo.

martes, 29 de marzo de 2016

Hoy no

No tengo escrúpulos,
no me gusta ninguna parte de mi,
miento más de lo que hablo
y ni yo me hablaría.

No hay nadie capaz de impedirme nada
salvo yo,
y no me salvo.

Soy de las que reparten hasta el último salvavidas
y se queda en el avión hasta que se hunde,
quería comprobar si las puestas de sol
son más bonitas en el mar
¿Os imagináis a alguien así?
Yo tampoco soy capaz.

No puedo seguir pensando en quizás,
ojalás
y demás
gilipolleces,
que no.

Hacer eso no es avanzar,
es quedarse quieto,
mientras los demás se mueven sin tí.

El único daño que me duele es el que me hago yo sola,
y te echo la culpa a tí,
qué capulla que soy,
siempre barriendo hacia los demás
la culpa que es sólo mía.

Nadie se ha quejado,
supongo que a nadie le importa.

Supongo.

Nadie.

Importa.

Tres palabras en las que no creo
que se creen que hacen daño.

Daño.

El daño es eso que me haces cuando estás,
y me hago cuando no.
¿Os imagináis a alguien así?
Yo tampoco soy capaz.

Deberíais ver la de cosas bonitas
que hace la gente con el lodo
justo antes de salir.

No, hoy no ha sido un buen día,
pero mañana tampoco lo fue.

Él baila conmigo

'Tu eres una de esas historias
que sólo pasan en las películas

¿Te puedo llamar desconocido?

No sé cual es tu canción favorita,
la lista de películas que te hace llorar,
los libros que nunca has entendido,
las series que no vas a ver.

Tampoco todo lo que te hace sonreír sin que lo sepas,
todo lo que dejas que te haga tropezar,
ni cual es la mano que agarras cuando te levantas.

Los sueños que no le cuentas a nadie,
los que finges que no has tenido,
los que llamas pesadillas y no lo son,
los que lo son porque no los llamas.

¿Has pensado alguna vez en las cosas que te pueden faltar?

Quiero saber la cantidad de arena que has acumulado en los zapatos desde que los llevas puestos.
Y la de diamantes.

Algún día te dejaré leer lo que escribí cuando pensé alguien me quería,
mientras tanto seguiré leyéndote lo que escribo mientras me quiero.

¿Tienes idea de la cantidad de parpadeos que puedes llevar acumulados en la mirada?

No voy a mencionar los bombeos en el pecho.

Tienes los ojos con los que todos quieren tropezarse
el reojo que quiere que le mires,
el diente de león que el viento no se atreve a soplar,
y un deseo que nadie ha pedido,
pero te cumpliste,
una pulsación perdida de alguien emocionado,
el ultimo segundo de un sueño,
y el olor a miel.

Podría pasarme el resto de mi vida sin hablar contigo,
dejar de mirarte los ojos cuando pasas una foto,
o el anillo que llevas en la mano.
No meterme contigo nunca más,
obviar esas preguntas que sé que te sacan de quicio,
pero
la cuestión
es que no quiero hacerlo.

Si miras a la luna en cualquier parte del mundo
y cualquier día del año,
John dice que nunca será más grande que tu pulgar,
lo que John no sabe,
es que el trozo que le falta para que pase eso,
lo llevas entre los labios.

viernes, 18 de marzo de 2016

¿Dormimos juntos?


Me lo preguntaste en un autobus,
uno de esos que aunque fuese tarde no olía a vomitos que podrían ser nuestros,
uno de esos que yo uso mucho,
y tú no sabes usar.

Lo dijiste,
pero antes.

Antes cenaste como un transeunte en un bar cualquiera de Montera,
las calles de Madrid sabían de tu presencia,
y cualquier garito de Malasaña te veía embelesado pasar por delante
y pestañear.

Bajamos toda la calle huertas
buscando un techo y paredes
que nos guardaran del calor que teníamos
y nos diesen algo con hielo para subsistir.

Me robaste un beso.

(Te lo regalé)

La Castellana
-o cualquiera que quisiera pasear por allí-
nos vio de la mano ignorar todo lo demás
porque no nos hacía falta.

Te tenia tan cerca
que me daba igua lo lejos que pudieras estar después
y después
y después
porque justo ahí
te tenía
y yo,
ya era tuya mucho antes.

Y llegamos a la parada de aquél autobus
donde cada minuto de espera era un grado menos
y mis pies no estaban allí desde hacía un rato
y mis manos ya no podían más
y hacia frío
y aire
y más frío
y te quedaba preciosa esa sonrísa que tenias puesta.

Nos subimos y me lo dijiste
'¿Dormimos juntos?'
dejé de mirar por mi ventana
para mirar a las tuyas
y no sabia qué decir.

Tenías una cara que no he visto mas veces,
y me apretaste la mano cómo yo no lo hacía.

La indecisión viene cuando menos la necesitas.

(Y más cuando no depende de ti)

Volví a mirar por mi ventana y no volví a mirar las tuyas en el resto del viaje.

Nos bajamos de aquél autobús.

Y dormimos juntos.

lunes, 22 de febrero de 2016

No quiero volverte a ver,
no quiero volver a hablar contigo,
no quiero más 'buenos días' ni más 'buenas noches'.

No quiero tropezarme con más recuerdos
no quiero ahogarme en lo que eras
y ya no.

Mi negatividad es todo lo que queda cuando te vas,
porque todo lo que tiene que ver contigo,
me duele.

¿Cuándo se da por perdido a alguien?

¿Se puede volver a encontrar?

Me pusiste un nombre que nunca entendí porqué dejé que me lo pusieras.

Eras demasiado libre. Y esa frase es una aberración.

No quiero que aparezcas en ningún rincón de mi vida,
no volvería a pasar por todo lo bueno
para caer hasta aquí.

Hay daños irreversibles.

¿Como se habla con alguien que no te recuerda?

No quiero verte en fotos,
no quiero leerte a la vuelta de cada esquina,
no quiero saber qué piensas,
ni seguir preguntándome qué haces,
porque tengo más que presente
que no es conmigo.

He empezado a quemar margaritas
porque no iba a creerlas si me hubiesen dicho que sí.

No quiero acordarme de tu cumpleaños,
de las fechas importantes que tienes,
de tus gustos,
de cómo eras conmigo y como dejaste de ser.

No quiero saber el momento exacto en el que desapareciste.

Se el momento,
se el motivo,
y me sigue pareciendo ruin.

Menos mal que nunca te creí del todo,
pero el mal me sigue quedando grande.

¿Como se le dice a alguien que te estás rompiendo?

No quiero que lo vuelvas a hacer,
ni tú ni nadie
aunque estoy segura de que no podrías,
al menos no más de lo que estoy ahora.

Hay un momento en el los cristales es imposible que se sigan partiendo, pero siempre puedes seguir pisándolos.

Supongo que hay cosas que no tienen arreglo,
tienen heridas,
y algunas no se ven,
pero duelen más que cualquier pisotón.

¿Porque ibas a ser diferente?

Todos se van,
porque ninguno encuentra motivos para quedarse.

No.

No, ya no te quiero.

Pero sí, un día lo hice.

martes, 2 de febrero de 2016

Rota

Mi parte favorita de mi
es la que no le gusta a nadie.

He escrito sobre tantas personas,
por esas personas,
que casi me olvido
de que la que siempre ha escrito he sido yo.

Me han roto tan deprisa
y tan pequeño
que ni yo se como llego a verme.

Pero aquí estoy.

Y sé
que llegará un día
en que el viento sea tan fuerte
y dure tanto
que no me dejará devantarme,
y me dará igual,
y me convenceré de que estar tumbada en el suelo será mejor que caminar de su mano.

Y podría ser hoy.

Y a lo mejor me levanto
pero dará igual,
la piedra que ayer veía de lejos y no me preocupaba,
me acaba de tirar al suelo,
y mira que era pequeña la hija de puta.
Ahora está ahí,
detras mía poniendome esa sonrisa de 'te lo dije'
que yo pensaba que 'esta vez no'.

Pero si.

Vivir equivocandome
no es lo mismo
que intentar engañarme todos los días.

A lo mejor el error está  en que me engaño demasiado bien.

Anda que no conocerme a estas alturas.

Me miro al espejo y no me encuentro,
no se si porque no me busco lo suficiente
o porque no me quiero encontrar,
se me dan mejor los extraños que las personas que ya me han dicho cuantas veces al día tropiezan,
si no lo se,
puedo tropezar con ellos y levantarnos a la vez,
si lo se,
me suelo tropezar sola porque los demás esquivan la piedra.

Sigo en el suelo, por cierto.

No se está tan mal aquí abajo,
nadie mira si no grito
y soy dada a estar afonica
el tiempo restante del que me paso gritando.

No voy a levantarme,
y si lo hiciera
no necesitaria la mano de nadie.

Pero si alguien me trae una manta,
se lo agradecería,
por que el viento
sigue siendo más fuerte que yo.

miércoles, 13 de enero de 2016

Ausencias


La pregunta que más me hacen

es que por qué llevo una uña sin pintar,

que si se me ha roto

que si se me ha caído.



Las cosas que faltan por dentro no se notan por fuera.

Y a veces ni eso.



Llevo una uña sin pintar

porque me faltan cosas,

personas,

y me gusta recordármelo,

porque cada vez que intento mirar dentro

me ahogo.



Mi uña sin pintar,

es un abrazo por la mañana

y un beso por la noche

desde que tengo uso de razón,

un 'cuidado'

un 'así te vas a hacer daño'

y un 'deja que te ayude'

desde que puedo recordar,

es una comida casera,

una tarde de pelis desde el suelo,

un 'te ayudo con los deberes'

desde hace dieciocho años,

desde hace dos.



Mi uña sin pintar

son unos buenos días y unas buenas noches

con fecha de caducidad,

un 'eres alguien'

que nadie me dijo,

una puesta de sol a 600 kilómetros de la mía,

explicaciones,

cables,

ausencias.



Mi uña sin pintar

es una cama a 1200 kilómetros de la mía,

unas baldosas que tengo que pisar

de una sola mano,

una respiración a un milímetro de la mía,

una canción de Sabina,

un libro de poesía,

un cuadro sin terminar,

un.



Mi uña sin pintar

son mis abuelos,

mi madre y mi hermana,

cuando estoy sola en casa.



Mi uña sin pintar soy yo,

cuando no estoy conmigo.



Mi uña sin pintar

hoy es una mano entera.


viernes, 1 de enero de 2016

Más miedo

Me dijiste que sólo te escribiera si tenía algo que decirte.

Bien.

Tengo algo que decirte.

Lo que no tengo tan claro es que tu vayas a quierer leerlo.

No sé si has leido Peter pan alguna vez o no, pero en el libro, el capital garfio estaba constantemente dando su discurso de despedida, creía firmemente que no terminaria el día vivo y no quería irse sin despedirse de su tripulación.

A mi me pasa algo parecido pero a menor escala, hay personas que me da igual que desaparezcan o que aparezcan, no significan nada para mí o han cambiado tanto mientras las conocia que si me despiese de ellas lo haria de una persona muy diferente a la que conocí, o directamente no me merecería la pena despedirme, ellos tampoco lo han hecho.

Ultimamente he tenido que escribir muchas cartas de las que no estaba -estoy- segura, pero me agarre de la mano y salté conmigo hacia el vacío; no volé, pero tampoco sé cómo sigo viva, supongo que no llegué a caer -del todo-.

Creo en la suerte desde entonces.

Sé que no te pareces en tantas cosas como me gustaría a mí y ni puedo, ni quiero cambiarlo, pero te imagino dentro de algún tiempo -cuando pase lo que todo el mundo está empeñado en que no va a pasar- leyendo esto y sonriendo, y no se porqué.

Y me gusta.

Estoy intentando decirte, a mi enrevesada manera, -ya sabes- lo importante que eres para mi, que sí, que solo hablamos de tonterías, pero hablamos de tantas que creo que nadie ha sabido nunca tanto de mi y tienes ese trofeo sin querer, porque te lo di sin darme cuenta.

Aparece, o ya había y yo soy consciente de ello desde hace poco, gente maravillosa en tu vida, tú no te juntas con cualquiera, - a mi excepción- que me hace ver lo irreal de que seas importante para mí. Me he dado cuenta de que ninguno creemos en la distancia y aún no se como hemos durado tanto, en algún momento tenia que interponerse, y bueno, 'hola kilómetros'.

Te has ido muy para alante y no te pido que vuelvas -eso seria retroceder- y ya has subido mucha cuesta como para que hagas eso, pero no dejes de saludar con la mano -aunque no mires- yo ire siempre detrás y siempre te veré cuando lo hagas.

Espero que no haya curvas.

martes, 24 de noviembre de 2015

Garabatos sin acabar


Estoy segura de todas y cada una de mis inseguridades.

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Mi vida es bastante parecida a un puzle sin acabar
esta llena de huecos,
es un puzle en el que dejo agujeros.

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Y me rompo
como las olas
pero tú nunca fuiste hola
fuiste adiós.

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Me has hecho odiar París,
porque él te tiene y yo no;
estoy convencida
de que todas las escaleras que tiene
están en tus costillas,
y perdóname por querer subir(te) despacio.

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Soy tan dependiente de ti
que me da igual que hacer
o que no,
con tal de que nunca
te vayas de mi lado.

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Te hablé del amor y de amor
y sólo necesité una noche
hoy me queda el té y el café
y los dos sin azúcar
y con toda la amargura que me queda
grito que vuelvas.

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Menuda mierdas fui
para que funcionasen
un par de puntos suspensivos.
Y no un par,
suspendidos en el mismo punto.

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La luna es un banco de metáforas inacabadas.

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Las olas son suicidas, como yo,
se rompen una y otra vez, como yo.
Y ya hace mucho que perdieron el miedo
como yo.

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Solo llegas a ver donde hay luz.
Si no ha luz, no hay nada.

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Soy la antítesis del mar
(como dice Marta)

él está lleno y yo completamente vacía.

Por lo menos tengo algo que ver con las olas,
ellas se rompen y se arreglan solas
y yo estoy rota y me las arreglo sola.

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No necesito nada que no tenga,
pero tengo cosas que no necesito.

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No lo veis ¿verdad?

Lleva la magia entre los dedos
y las manos llenas de arañazos,

de todos lo que han intentado quitársela.

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Nos quejamos gritándole a una pared
mientras pensamos
que ella está más interesada que nadie en lo que decimos,
y lo peor
es qué
es así.

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Cada vez miramos menos por los demás
y a los demás,
y sólo nos preocupamos
por lo que nos pasa por debajo del ombligo,
como si fuésemos,
a intentar,
cambiar algo de lo que no nos gusta.

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Cada vez pestañeamos menos
porque nos pesan más las pestañas,
y nos da igual,
porque no son las nuestras.

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De las que tira la piedra una vez
muy lejos,
y no vuelve a pensar en ella
hasta que se tropieza con otra.

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Supongo,
es mi palabra favorita.

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Yo nunca he sido de las que superponen sus ideas
por encima de las ideas de los demás,
yo soy de las que ponen sus ideas
y piensan que son súper.

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Hoy vengo a hablar de mí,
porque me he dado cuenta
de que soy lo más importante que tengo
y supongo
(para rabiar)
que no tengo a nadie más.

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Creo que deliro demasiado,
acabo de abrir el documento
y ya he llenado media hoja,
vertical,
pero media,
y lo peor
(o lo mejor)
es que no me ha costado nada,
y lo peor aun
(o lo todavía mejor)
es que voy por el camino
de llenar otra así a lo tonto.

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Supongo que empezar las frase con 'supongo'
está justificado.

Nunca podré dar verdades certeras,
porque tengo la certeza
de que no van a ser verdad.

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Hablo de las cosas
como si un ciego
intentase describir los colores de un atardecer,
que nunca ha visto.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Siempre



Siempre que paso por el callejón en el que está tu portal me quedo mirándolo. O camino más despacio cuando llego al patio que hay delante de la casa de tu abuela. Son cosas que por mucho tiempo que pase nunca seré capaz de dejar de hacer.

Supongo que hay cosas que el tiempo no es capaz de borrar.

Al menos de mi.

Seguiré comprando chicles de hierbabuena porque sé que es la única variedad de menta que te gusta y compraré también una bolsa de patatas para que te las comas antes. No te llevaba a sitios en los que había carne porque sabía que desde hace algún tiempo no la comías, y nos pasábamos las tardes en tiendas de gominolas y heladerías porque te daban igual las calorías.

No hacía chistes con nada que tenga que ver con tu vida, porque sabía que odiabas que bromeara con eso. Me costaba mucho hacerte sonreír para que luego dejases de hacerlo de golpe como culpándote por haberlo hecho. A veces te reías; sin más.

Tampoco te gustaba que llevase razón y te sentías mejor cuando no te lo recordaba. No te gustaba que te diese mi opinión obre nada porque sabías que no era el mismo que el tuyo. Nunca estábamos de acuerdo en nada, pero nos encantaba discutir siempre.

Odiabas ver películas conmigo porque las narraba todas y hablaba mucho mientras lo hacía. Mi película favorita era lo contrario que la tuya.

No te gustaba mi forma de ser, decías que me infravaloraba, mientras decías que tú mismo no servías para nada. Mantenía conversaciones contigo mientras dormías, en las que me decías cosas que luego eras incapaz de recordar. Nos pasábamos las noches despiertas hablando de cosas que obviábamos por la mañana.

Hacíamos tantas cosas, que no se cómo habéis podido olvidarlas todas.

Aunque yo sigo mirando tu portal cuando paso y sigo andando más despacio delante del patio de tu abuela.

domingo, 18 de octubre de 2015

Supongo


Me he dado cuenta hoy de que casi te leo y te escribo a diario, y aún no estoy segura de que eso sea completamente bueno, sólo sé que cuando lo hago me siento más cerca de ti. Probablemente tu esto no lo sepas nunca, tampoco tengo la necesidad de hacértelo saber, me vale con saberlo yo. Realmente no espero nada, pero escribir es la única vía de escape en la que no pasas el peaje del 'voy a intentar ayudarte' y así, duele menos. El hecho de que haya un número infinito de kilómetros entre los dos es lo que lo hace realmente difícil, si estuvieses aquí, cogerte de la mano no sería una ilusión etérea y podía sentirte y preguntarte por lo que sientes.

No sé, supongo que las barreras que tenemos nos las ponemos nosotros, aunque a veces nos las ponemos con los ojos cerrados y no pensamos en lo que puede pasar cuando los queremos abrir. Supongo que si pensásemos un poco más en lo que hacemos con los ojos cerrados luego no sería tan doloroso abrirlos y ver que hemos sido nosotros mismos los que nos hemos atado. Supongo que las metáforas no ayudan a no ser que las desates tu, como los cordones de mis botas o los nudos de tus corbatas, que aunque no lleve, yo también sé tener nudos, y sé todo lo que son capaces de ahogar si se lo proponen y sé que a veces no hay que tirar de uno de los cordones para desatarlos, porque te ahogas más. Supongo a las sonrisas fingidas no deberíamos de llamarlas así, porque no son lo mismo que las de verdad. Que llevar el pelo alborotado de cualquier manera podría ponerse de moda, porque te queda mejor que cualquier cosa que te pongas, que las colonias están sobrevaloradas a no ser que hagan una de ti y que tus ojos no los tiene cualquiera.

Supongo que las cosas tienen otro color cuando estás tú, o simplemente sea yo que las miro de otra manera, que las canciones tienen sentido porque tú se lo das o que las pinceladas en los cuadros iban para el otro sentido cuando te ibas. Supongo que todo lo que escribo está solo en mi cabeza, pero eso ya significa que has estado ahí, y que sea por lo que sea no te has ido todavía. Supongo que es difícil hablar de ti cuando saben de quien hablo, pero no me cuesta cuando me miran con admiración hablar de alguien a quien quiero. Supongo que te quiero.

La verdad es que me cuesta decirlo, mi cabeza empieza a echar humo hacia dentro y me ahogo sola, supongo que porque no es una expresión que use todos los días y a todas horas, y sea como esa ropa que te pones para bodas y comuniones y te sientes incomoda con ella cuando te toca ponértela, pero luego también te la pones los días de después porque ya te has acostumbrado.

Pero es que yo no quiero acostumbrarme a ti, ni a quererte, ni a las barreras que tenemos, ni a las metáforas de los cordones de mis botas o las de los nudos de tus corbatas, me niego a que las cosas tengan otro color sólo cuanto tú estés, que los cuadros cambien el sentido de las pinceladas sólo por tu culpa o que las canciones hablen en mi idioma por que estés cerca y todo eso se convierta en mi rutina.

No quiero rutinas a tu lado, no quiero acostumbrarme a nada. Ojalá despertarme y no depender de ti pero sentir algo parecido a la necesitad de que estés al otro lado de la cama (en tu lado de mi cama, o yo en mi lado de la tuya) aunque supongo que siempre podremos declararnos la guerra, buscando alguna que otra reconciliación.


sábado, 3 de octubre de 2015

Miedo

Hoy vengo a hablaros de él.

Vengo a contaros lo que es levantarse cada mañana con un 'Hola' y que todos días me suene diferente.

Lo que es hablar 24 horas al día 365 días al año con alguien y que no se acabe nunca el tema de conversación, que los enfados son por tonterías y las tonterías nos hacen reir.

Vengo a deciros que me da igual vivir a 6 horas de él, que seamos unos vagos y no nos hayamos visto aún; porque hablar con él, o mejor dicho, escribirle, me hace feliz.

La sonrisa con la que me duermo cada día despues de sus 'Buenas noches' y la sonrisa de después al saber que lo primero que va a ver él son mis 'Dulces sueños'.

Y que me da igual no saber de lo que habla casi nunca, que juegue y haga cosas que no entiendo, que me tenga que explicar cada cosa que dice, que me corrija en cada cosa que digo, y aún así, que no se queje nunca.

El hecho de que lea cada tontería que suelto, que escuche cada nota de voz afonica de 4 minutos sin decir nada, que atienda cada sueño raro que le cuento cada mañana y que no se canse.

Y tengo miedo.

Miedo de que un día de se cuenta de lo pesada que soy y me deje de hablar.

Miedo de que se aburra.

Miedo de que crezca y las cosas cambien.

Miedo de que se olvide de mi.

Al fin y al cabo miedo a cosas normales.

Pero miedo.

Se fueron

Llevo ya un buen rato debajo de mi edredón, esperando a ver si se me calientan los pies solos, ahora que no estan los tuyos
para hacerles compañía.

Parece que no,
y aparte de irte tú,
también se fueron mas cosas contigo.

Se fueron los besos por la mañana,
nada más despertarme,
o nada mas despertarte tu.

Se fueron esas peleas de cosquillas
en el sofa
mientras ignorabamos esa peli
que habíamos tardado media hora en elegir.

Se han ido las noches largas
en las que hacíamos de todo menos dormir,
y las mañanas eternas en la cama sin saber, abrazados,
cómo parar más el tiempo.

Te llevaste esos jerseys tuyos
que me encantaba ponerme
porque siempre olían a tí,
y esa es la droga que más me gusta esnifar.

Ya no estan esas mil y una caricias
que me regalabas cada día
sólo para recordarte que era tuya,
y de nadie más.

Me has dejado sola,
más sola que cuando todo empezó,
y eso duele.

Hay un trozo de mi

(si, un trozo,
ya no soy partes de nadie,
me he quedado en trozos de mi misma)

que aun espera que vuelvas,
que todo haya sido un mal sueño
o una buena pesadilla,
aunque el resto de trozos le grita que lo olvide,
que eso nunca va a pasar.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Y ahora qué?

Mi padre me hizo llorar de muchas maneras, normalmente siempre buenas, pero hay una frase que me dijo, con la que lloré más que otras veces:

'Sandra no siempre será tu mejor amiga, no siempre estará ahí, pasará el tiempo y os iréis distanciando, como todo ¿Y entonces qué?'

¿Y ahora qué?

sábado, 29 de agosto de 2015

Ella

Vosotros no la conocéis, pero ella es Irene.

Ella es una de esas personas que están sin que las llames,
y que no se van aunque las eches,
porque ven que las necesitas,
y no esperan que lo digas
porque lo saben todo.

Es de las que se guardan las pesadillas en las pestañas
para que no se le olviden,
y poder pelearse con ellas por la mañana.

De las que tiene las heridas por dentro
y no cicatrizan por falta de caricias por fuera.

Siempre ha coleccionado monstruos en vez de cromos
y por eso está hecha de acero
y puede con todo.

Es una Irene que se mira al espejo 5 veces/minuto,
que sonríe a 200 km/risa
y que se tropieza sola por la calle
porque siempre hay alguien al lado que se ríe con ella.

Y yo la quiero más que a ninguna otra Irene,
porque mi Irene,
tiene las lagrimas más bonitas que he visto.



sábado, 22 de agosto de 2015

No te vayas

Si me tengo que despedir,
empezaré por los abrazos incontables
(por cantidad y duración)
que tendré que guardar en cajas
hasta que vengas a por ellos y te los de
uno a uno.

Seguiré por las noches
en la misma cerveza y misma pista de baile
que terminaban en la misma habitación,
horas después,
rememorandolo todo para que no se olvide.

No podría olvidar las tardes
y tardes
y tardes
que se quedarán vacías
porque ya no estarás en ellas,
pero me hablarán de ti
y de lo que te echan de menos
pero nunca tanto como yo.

Debería mencionar las llamadas de telefono
esas que espero que no olvides
(que no me olvides),
esas que han durado tanto
que ni soy capaz de contar,
y que haya mil millones más
y me reten a contarlas.

Tendría que hablar también de risas
y sonrisas
de confesiones y lágrimas,
de dramas, de traumas
de enfados, de fruncidos
de ceño
y de esos vestidos que te quedan tan bien.

Me despediré de los viajes andando,
y en metro y en tren,
en avión, en coche
y en todos los viajes que los libros nos han dado.

Me despido contigo
pero de tí,
no se como despedirme.

Si me tengo que despedir
creo que te diré: 'en un rato hablamos'.

Porque nunca seré capaz de decir(te) 'adios'.

sábado, 15 de agosto de 2015

365

No le volveré a ver conducir.
No volveremos a discutir a la hora de comer,
ni a ninguna hora.
No habrá más abrazos asfixiantes.
No habrá más besos de buenas noches,
ni bollos de buenos días.
No volverás a arreglarme el ordenador,
y no seré capaz de no volver a romperlo.
No volveré a enseñarte nunca mis notas,
no podrás volver a regañarme por ellas.
No volveré a verte reir.
No volverás a afeitarte.
No tendré más ropa tuya que ponerme.
No habrá más juegos de mesa los domingos después de comer.
No podrás estar orgulloso de mi nunca.
No verás mi boda.
No volverás a llorar.
No volverás a cocinar.
No volverás a contar chistes,
ni volveré a verte bailar,
ni volveré a oírte cantar.
Ni volverás a salir en una foto.


No volverás.



sábado, 8 de agosto de 2015

Ojalá

Ojala poder volverte a conocer,
poder volver a preguntarte el nombre
y que me digas uno que te guste
y no uno que te regalaron hace mucho
y aborreces desde entonces,
que me sonrías cuando lo digo a voces
y que cierres los ojos cuando me oigas susurrarlo.

Ojalá no vivieses tan lejos,
pero no toda la culpa es que los kilometros,
yo la comparto con ellos.

Ojalá nos hubiesemos conocido sin estar rotos,
nos habríamos sonreido de manera diferente,
y llovería por fuera,
en vez de solo dentro,
a lo mejor si nos hubiesemos conocido así
seguíamos siendo 'nosotros' y no solo tu y yo.

A lo mejor.

Ojala me hubieses visto llorar antes que sonreir,
enamora más una lagrima sincera,
que cualquier sonrisa que salga en una foto,
y salgo en pocas.

Ojala no me pesasen tanto las estrellas que tengo en el cielo,
y no te hicieran verme como una extraterrestre,
no tuve nunca envida de los demás,
sólo en ese pequeño detalle,
no me gusta que me traten diferente
sólo porque me falten trozos,
y además se vean.

Ojalá tus cartas no dejasen de llegar nunca
y dejase de haber indirectas sin dirección,
que aún no se donde aterrizan.

Ojalá volver para atrás,
por el miedo de seguir hacia delante,
y pasarme la vida viviendo en aquella noche
en aquel tú,
y no tener que preocuparme por lo que pueda
llegar a pasar mañana.

Ojalá dejar de fantasear sobre imposibles,
y asumir que hay más gente en tu vida
y que esa vida,
solo es un cuento sin dibujos para mí.

Ojalá te gustase más yo,
y menos 'ella'.

viernes, 5 de junio de 2015

Las niñas de hoy en día


Hoy en día 'las niñas ya no quieren ser princesas' como decía Sabina, pero sí que quieren coronas.

Se pasan la vida buscando príncipes que tengan poco de azul y follen bien, para pasar juntos dos parasiempres seguidos que solo duren un suspiro y medio.

No les importa pasar cada noche en una cama, ni compartir la suya con más de un desconocido que dejan de serlo al tercer beso.

Abusan del maquillaje buscando que los demás no encuentren lo que hay debajo, porque siempre han pensado que lo importante era ser una cara bonita, y ninguna se molestó en maquillarse también el corazón.

Tienen la extraña manía de pensar que cuanto más larga sea una simple lista de nombres, más largas se harán sus piernas, pero no es así.

A veces les da por ir con esas faldas tan cortas que no tapan del frío, ni de los extraños, y ambos se acaban colando por debajo haciendo cosquillas.

Las he visto beber tanto para olvidar que cada día se me han presentado con un nombre diferente, porque es lo único que eran capaces de dejar olvidado.

Van por la calle lanzando miradas desesperadas y posesivas a todo aquel que se dejase mirar, y al que no también, no nos engañemos, a ellas les vale cualquiera que tenga algo a lo que pestañear.

Y yo hoy en día me pregunto si todo esto es necesario, si no es mejor buscar a alguien que mida los parasiempres con un calendario y no con un segundero, alguien que te levante cuando tropieces, que no pase de largo sin saber, ni si quiera tu nombre.

domingo, 31 de mayo de 2015

Vivo con miedo a tender demasiado


Porque tiendo toda la ropa por el lado de la izquierda, le pongo una pinza de más aunque no sea necesaria, y alguna que otra vuela hasta el suelo por falta de sostenibilidad en la ventana.

Cuando tiendo en verano paso calor y cuando tiendo en invierno no puedo con el frío, y si llueve, me mojo.

Pero también tiendo a pensar que todos los efectos mariposa que guardan mis pestañas son solo culpa tuya.

Que tu sonrisa es lo único que puede llegar a brillar más que cualquier cosa, si te lo propones; y que el marrón del otoño no tienen nada que hacer al lado de tu iris.

Tiendo a creer que los momentos que colecciono contigo nunca tendrán arrugas ni se harán viejos, no les vamos a dejar.
Llevo siempre uno pequeño en la cartera, por si no me apetece sonreír y bueno, después de verlo es imposible olvidar como se hace.

Tiendo a tener siempre cerca papel y lápiz para escribirte, o para no olvidar la silueta que me enseñaste una vez y que aún recuerdo de memoria.

Tiendo a echarle siete maldiciones y tres males de ojo a todas las que te miran como una propiedad y no como el vaivén de caderas más bonito de toda la calle, pero da igual, a ti te encanta que te miren así.

Tiendo a pedir deseos imposibles con pestañas invisibles que me invento, porque hace ya mucho se me cayeron todas y me supieron a poco; así que voy buscando pestañas ajenas o dientes de león fuera de bocas que no saben soplar, para dejarlos volar mientras te pienso.

Tiendo, y a veces, me sale toda la ropa descolorida y se me cae antes de ponerle la pinza que la salva del abismo.

Os lo dije, tiendo demasiado.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Un día cualquiera

Me gustaría despertarme una mañana,

y no pensar en ti.


Salir de la cama,
ir al baño,
mirarme en el espejo,
y no mirar hacia tu cepillo de dientes.


Vestirme sin miedo a olerte en mi ropa.


Hacerme el desayuno sin recordar,
la manera en la que me enseñaste,
a preparar café.


Salir por la puerta de mi casa
sin acordarme de tu manía
de dar dos vueltas a la llave al cerrar,
después de haber salido.


No sé,
posiblemente tu no tengas todos esos problemas
con los que me peleo yo por las mañana,
a veces simplemente dejo que ganen la batalla.
 

Y me levanto por la mañana
sonriendo por pensar en ti.


Voy al baño y admiro
tu cepillo de dientes al lado del mío.


Cuando me visto respiro muy hondo,
te respiro muy hondo.
 
En la cocina escucho a la cafetera
hablarme de ti.

Pero cuando salgo de casa,
es a mí a la que doy dos vueltas de llave
para que te cierres,
después de haberte ido.


 

lunes, 18 de mayo de 2015

Eres un extraño,


a ver, dicho así, no suena muy bien,
pero eres un extraño con la sonrisa bonita.

Eres un extraño de esos que quieres conocer
que te hacen sonreír con un par de tonterías,
y con el que no hablas de cosas importantes.

Eres un extraño de los que escuchan,
y de esos que están en peligro de extinción,
de los que buscan solo lo que saben que van a encontrar,
y de los que se encuentran con lo que no quieren,
de los que hacen las cosas sin querer,
o sin querer evitarlo.

Eres un extraño con el que es imposible enfadarse,
al final siempre acabo entre risas,
eres tiquismiquis, muy perfeccionista y quisquilloso
¿y quién soy yo para cambiarlo?

Eres un extraño que se enamoró,
ex-enamorado,
o eso me contaste.

Eres un extraño que no sabe mentir,
y aún no se si eso es un defecto o una virtud;
supongo que a nadie le gusta que le mientan.

Eres un extraño inteligente,
que se vale por sí mismo;
un extraño al que le gusta sonreír,
y que le sonrían.
Eres un extraño que está lejos;
pero una pantalla me acerca un poco a ti,
un poco.

Eres un extraño de los que no dan miedo,
pero a veces asustan,
aunque sea sin querer;
de los que no entienden las indirectas,
como yo,
y de los que no las necesitan.

Eres un extraño de que se muchas cosas
un extraño al que conozco desde hace tiempo,
un extraño al que aburro
pero nunca va a aburrirme a mí,
un extraño, que pensándolo bien;

no es tan extraño.

Vamos a dolernos ¿vale?

Tú me das un abrazo, y yo te doy un beso;
yo escribo, y tu lees;
tu vives, y yo te sueño;
yo veo dibujos, y tú ves películas;
tú te vas a soñar, y yo voy en un rato;
yo lloro y tu sonríes,
y luego cambiamos.

Tú te emborrachas y yo bebo;
yo pienso en el 2 y tú en cualquier otro número;
tu escribes en prosa, y yo te escribo un verso;
yo te echo el nesquik, y tú me acercas el café;
tu vas en blanco y negro, y yo voy de colores;
yo escucho música y tu bailas;
y al final:

Tú te vas a Roma y yo te espero en Madrid.